El secretario general de la ONU, António Guterres, reclamó el 24 de agosto de 2026 una nueva movilización internacional por los rohingyas, en vísperas del noveno aniversario del éxodo masivo desde Myanmar. Su advertencia llega cuando Bangladesh registra 1,2 millones de refugiados y los recortes estrechan la asistencia. El llamado busca sostener protección y servicios mientras el retorno seguro sigue bloqueado.
La dimensión actual supera la de 2017, cuando más de 750.000 personas huyeron de la ofensiva militar en Rakhine. Desde comienzos de 2024 llegaron unas 150.000 nuevas personas y la población registrada en Bangladesh alcanzó 1.200.171 al 30 de junio. NewsDigitales ya documentó cómo la ausencia de una salida también empuja a algunos rohingyas hacia rutas marítimas de alto riesgo.
El problema central es financiero y obliga a concentrar recursos en mínimos vitales. El plan de la ONU para 2026 pide USD 710,5 millones, un 26% menos que en 2025, para atender a 1,56 millones de personas entre refugiados y comunidades anfitrionas. Desde abril, el Programa Mundial de Alimentos aplica vouchers de USD 12, USD 10 y USD 7 según la inseguridad alimentaria. El organismo aclara que ese esquema responde a necesidades, no a recortes.
Los recortes no significan que la ayuda haya desaparecido, sino que se concentra en lo indispensable. A comienzos de junio, el plan rondaba el 60% de financiación y persistían brechas en vivienda, educación, salud y protección. Bangladesh sostiene la mayor carga territorial mientras los organismos priorizan alimentos, refugio, agua, saneamiento y atención médica para una población ampliamente dependiente de la asistencia.

La salida política continúa trabada dentro de Myanmar. En Rakhine persisten el conflicto entre las fuerzas armadas y el Arakan Army, restricciones de movimiento y obstáculos al acceso humanitario, incompatibles con un retorno voluntario, seguro y digno. Esa falta de perspectivas también alimenta travesías marítimas hacia otros países del sudeste asiático, una ruta que NewsDigitales documentó en julio.

El próximo punto de control será si los compromisos diplomáticos se convierten en dinero y capacidad operativa durante los próximos meses. Guterres pidió mantener la asistencia mientras no existan condiciones reales de retorno y reforzar alternativas de protección y autosuficiencia. Para Cox's Bazar, la diferencia se medirá en raciones, escuelas, centros de salud y refugios financiados por aportes internacionales sostenidos.