01/09/2026 - Edición Nº1302

Internacionales

Ritual abolido

Haakon VIII no será coronado: por qué Noruega abandonó esa tradición hace más de un siglo

01/09/2026 | El nuevo rey ya ocupa el trono desde la muerte de Harald V. Su próximo gran acto será el juramento ante el Storting, no una coronación.



La última vez que una corona fue colocada sobre la cabeza de un rey de Noruega fue hace 120 años. El 22 de junio de 1906, Haakon VII y la reina Maud atravesaron un elaborado ceremonial en la catedral de Nidaros, en Trondheim, rodeados de mantos, cetros y antiguas insignias reales. Ningún monarca noruego volvió a ser coronado desde entonces.

Apenas dos años después, el Parlamento eliminó de la Constitución la obligación de coronar y ungir al soberano. La ceremonia comenzó a ser vista como anticuada y difícil de conciliar con una monarquía que buscaba consolidarse dentro de un sistema democrático y parlamentario.

Por eso, Haakon VIII no necesitó una coronación para convertirse en rey tras la muerte de Harald V. La sucesión fue automática: ocupó el trono desde el mismo momento del fallecimiento de su padre.

Haakon VII fue el último rey coronado

Haakon VII había llegado al trono en un momento excepcional. Noruega acababa de independizarse de Suecia en 1905 y necesitaba construir los símbolos de su nueva monarquía.

Su coronación recuperó una tradición medieval vinculada a Nidaros, la catedral levantada sobre la tumba de San Olaf y uno de los lugares históricos más importantes del país.

El 22 de junio de 1906, Haakon VII y Maud fueron coronados allí. Pero aquel ceremonial terminó convirtiéndose en el último de su tipo. Cuando Haakon VII murió en 1957, su hijo Olav V se convirtió automáticamente en rey. Ya no existía una obligación constitucional de coronarlo.

En lugar de aquella ceremonia, Olav optó al año siguiente por una consagración religiosa en Nidaros. La diferencia era fundamental: no necesitaba ese acto para obtener la Corona. Ya era rey.


Haakon VII y la reina Maud durante la coronación de 1906. Fue la última ceremonia de este tipo celebrada en Noruega.

Harald V siguió el mismo camino

Harald V accedió al trono el 17 de enero de 1991 tras la muerte de Olav V. Cuatro días después prestó juramento ante el Parlamento.

Meses más tarde, el 23 de junio, viajó junto a Sonja a Trondheim para participar de una ceremonia religiosa de consagración en Nidaros.

Las antiguas coronas estuvieron presentes, pero permanecieron sobre el altar. Nadie las colocó sobre las cabezas de Harald y Sonja.

El acto tuvo un sentido religioso y simbólico: acompañar el comienzo del reinado con una bendición, sin otorgarle legitimidad política ni constitucional.


Harald V y Sonja durante la ceremonia religiosa de 1991. El rey ya ocupaba el trono desde la muerte de Olav V.

Qué ocurrirá ahora con Haakon VIII

El principio es exactamente el mismo con Haakon VIII. El nuevo monarca ya ocupa el trono y no necesita una coronación, una consagración ni una proclamación pública para ser rey.

Su próximo gran acto constitucional será el juramento ante el Storting, donde deberá prometer que gobernará Noruega de acuerdo con la Constitución y las leyes.

Ese juramento tampoco lo convierte en soberano. Haakon VIII ya es rey desde la muerte de Harald V; el acto ante el Parlamento formaliza uno de los compromisos constitucionales del nuevo reinado. La gran incógnita ceremonial será qué ocurrirá después.

Haakon podría mantener la tradición iniciada por Olav V y seguida por Harald V y participar más adelante de una ceremonia religiosa de consagración o bendición en Nidaros. Sin embargo, esa decisión deberá ser comunicada oficialmente por la Casa Real.

Las coronas noruegas sobrevivieron al cambio y todavía se conservan como parte del patrimonio histórico de la monarquía. Pero desde 1908 dejaron de decidir quién ocupa el trono: pasaron de ser instrumentos de poder a convertirse en símbolos de una tradición abolida.