Detrás de los muros de una fortaleza medieval de Oslo hay un espacio reservado para los reyes de Noruega. Allí descansan dos generaciones de la actual dinastía y allí también tendrán su sepultura Harald V y la reina Sonia. Lo que nadie podrá conocer hasta entonces es cómo será el monumento que los recibirá.
El proyecto permanece bajo secreto por decisión de la Casa Real. Fue encargado al prestigioso estudio noruego Snøhetta y tendrá como destino el Mausoleo Real de la fortaleza de Akershus, pero no se difundieron bocetos, materiales ni imágenes de su aspecto definitivo.
La última información pública disponible en 2026 indicaba que la obra todavía no estaba terminada y que su diseño no será revelado antes de ser utilizado.
El Estado reservó en el presupuesto de 2025 unos 20 millones de coronas noruegas para adquirir el sarcófago conjunto. La partida fue presentada como un proyecto especial de la Casa Real y no volvió a repetirse en el presupuesto propuesto para 2026.
El encargo quedó en manos de Snøhetta, uno de los estudios de arquitectura más reconocidos de Noruega y responsable, entre otras obras, de la Ópera de Oslo. La elección generó incluso una controversia porque el trabajo fue adjudicado directamente, sin una licitación abierta. La contratación fue cuestionada ante el organismo que supervisa las compras públicas, aunque posteriormente recibió el visto bueno.
Kjetil Trædal Thorsen, uno de los fundadores de Snøhetta, participa personalmente del proyecto y mantiene contacto con los monarcas durante su desarrollo.

Akershus no fue elegido al azar. La fortaleza domina el puerto de Oslo desde hace siglos y alberga el Mausoleo Real, donde se encuentran los miembros centrales de la dinastía que gobierna el país desde 1905.
Allí reposan Haakon VII y la reina Maud, abuelos de Harald. También están Olav V y la princesa heredera Märtha, sus padres. Märtha murió en 1954, tres años antes de que su esposo llegara al trono, por lo que nunca fue reina.
Cuando Olav V falleció en 1991, su funeral se celebró en la catedral de Oslo. Después, el féretro fue trasladado hasta Akershus, donde quedó junto al de Märtha.

La preparación anticipada de su lugar de descanso no constituye, sin embargo, una señal sobre el estado de salud del monarca. Los monumentos funerarios de las casas reales suelen planificarse con años de anticipación y forman parte de la organización institucional de una sucesión.
En este caso existe además una particularidad: Harald y Sonia conocen el proyecto que algún día los representará ante la historia. El público, en cambio, tendrá que esperar para descubrirlo.