La conducción de la Aduana quedó nuevamente en el centro de la interna del Gobierno de Javier Milei. José Andrés Velis, director general del organismo, presentó su renuncia este lunes por la tarde después de más de 45 años vinculado al área. Su salida comenzó a trascender con fuerza este martes y fue confirmada por tres fuentes del sector.

La renuncia se produce en un momento de movimientos dentro de la estructura de poder oficial y vuelve a poner bajo la lupa el peso que conserva el asesor presidencial Santiago Caputo en distintas áreas de la administración. Por ahora, el Gobierno no definió quién ocupará el cargo y la falta de un reemplazante inmediato alimenta las especulaciones.
Velis, de 67 años, había desarrollado prácticamente toda su carrera dentro de la Aduana. Aunque se jubiló en 2024, fue convocado por la administración libertaria para regresar y asumir la máxima responsabilidad jerárquica del organismo. Durante su gestión trabajó junto a Andrés Vázquez, quien primero estuvo al frente de la DGI y luego pasó a conducir ARCA.
Las primeras interpretaciones vincularon la renuncia con las disputas internas que atraviesan al Gobierno y con el retroceso de Santiago Caputo en algunas decisiones de la administración. Sin embargo, también existen explicaciones personales que podrían haber pesado en la determinación.

Personas cercanas a Velis sostienen que el funcionario analizaba desde hacía tiempo la posibilidad de dejar el cargo. Entre los motivos aparece su situación familiar, dado que su esposa reside en Paraguay. Su hijo, Agustín Velis, trabaja además dentro de ARCA, en el denominado departamento operacional del organismo tributario.
La falta de una designación inmediata abre ahora una nueva disputa por la conducción de un área sensible para el Gobierno. Uno de los nombres que comenzó a circular es el de Andrés Kunisz, actual subdirector de Control Aduanero, aunque por el momento no existe confirmación oficial.
La salida de Velis también ocurre después de una serie de movimientos en la estructura de la Aduana, particularmente en la terminal de Ezeiza. A comienzos de año fue desplazada toda la cúpula del organismo en esa dependencia y asumió Gustavo Mariezcurrena, quien permaneció apenas 13 días en el cargo.
Posteriormente llegó Diego Liberatore, quien hasta entonces se desempeñaba como consejero técnico de fiscalización y operativa aduanera y ya contaba con experiencia dentro del organismo.
Los cambios en Ezeiza habían generado interrogantes sobre el rumbo de la conducción aduanera y sobre el esquema de poder dentro del área. La renuncia de Velis suma ahora una nueva pieza a ese escenario.
Velis había construido un perfil eminentemente técnico dentro de la Aduana y acumulaba más de cuatro décadas de experiencia. Entre sus antecedentes se encuentra su participación en la implementación del sistema informático María, una herramienta central para el funcionamiento del organismo.

Su recorrido también estuvo cruzado por otros nombres que luego adquirieron protagonismo dentro de la estructura tributaria y política. Entre ellos aparecen Andrés Vázquez y Guillermo Michel, actual diputado nacional y dirigente vinculado al massismo.
Con su renuncia, la Aduana vuelve a quedar atravesada por una incógnita política y administrativa. El Gobierno deberá definir ahora quién ocupa un cargo estratégico mientras las internas por el control de distintas áreas de la administración vuelven a exponer las disputas alrededor del poder presidencial.