El regreso de Harry y Meghan al Reino Unido no implica abandonar la vida que construyeron fuera de la familia real. La pareja volvió a Gran Bretaña con Archie y Lilibet, que comenzarán el ciclo escolar allí en septiembre, pero conservará sus propiedades en Estados Unidos y Portugal. La decisión abre una etapa distinta: una familia repartida entre tres países y sin regresar a una residencia de la Corona.
La propiedad mejor documentada es la de Montecito, California. Los duques de Sussex la compraron en junio de 2020 por 14,65 millones de dólares a través de una sociedad vinculada a la pareja, pocos meses después de dejar sus funciones como miembros activos de la monarquía.
La finca ocupa unas tres hectáreas y posee una casa principal de aproximadamente 1.350 metros cuadrados con nueve dormitorios. También cuenta con casa de huéspedes, piscina, cancha de tenis, cine, gimnasio, spa y amplios jardines. Desde allí desarrollaron buena parte de su nueva vida pública y empresarial en Estados Unidos.
Mantenerla tampoco será barato. Estimaciones basadas en la hipoteca y los impuestos inmobiliarios sitúan el costo anual por encima de los 600.000 dólares, antes de sumar seguros, mantenimiento y personal. Aun así, no hay señales de venta y seguirá siendo su principal base estadounidense.
La segunda pieza del mapa es más reservada. Desde 2024 circulan informes sobre la compra de una vivienda de vacaciones en Portugal y reportes recientes ubican la operación en 2023 por alrededor de 6,3 millones de libras.
La propiedad estaría vinculada a CostaTerra, un exclusivo desarrollo de la costa del Alentejo situado entre Comporta y Melides, a unos 90 minutos de Lisboa. El complejo combina viviendas de lujo, playa, golf y servicios privados en una zona buscada por grandes fortunas internacionales que priorizan la discreción.

Existe además una conexión familiar: la princesa Eugenia, prima de Harry, y su marido Jack Brooksbank pasan parte del año en Portugal, y él trabaja en el área comercial del proyecto. Los Sussex visitaron la región en 2023 y Meghan volvió a mostrar imágenes de unas vacaciones familiares allí en julio de 2026.
Harry y Meghan, sin embargo, nunca anunciaron públicamente la compra ni revelaron la ubicación exacta de la vivienda. Por eso, el valor y su pertenencia a CostaTerra siguen dependiendo de reportes periodísticos, aunque distintas publicaciones coinciden en que mantienen una residencia portuguesa.

El regreso británico suma ahora una tercera base. La familia vivirá en una propiedad privada fuera de Londres y no en una residencia real. Los Cotswolds aparecen como la zona más mencionada, aunque el domicilio continúa en reserva.
El esquema marca una diferencia con 2020: conservan California, mantienen un refugio europeo y agregan una base británica vinculada especialmente a la escolarización de sus hijos y a una mayor presencia de Harry en sus proyectos del Reino Unido.