La Federación Italiana de Fútbol (FIGC) decidió retirar hoy el apoyo a la candidatura de Gianni Infantino para las elecciones a la presidencia de la FIFA, previstas para marzo de 2027. Se trata de una ruptura de peso, ya que Italia era hasta ahora uno de los sostenes tradicionales del dirigente suizo-italiano al frente del fútbol mundial.
Según el comunicado oficial difundido por la federación, la decisión busca expresar "de manera clara y transparente" la posición de la FIGC, en plena sintonía con la UEFA y con su presidente, Aleksander Čeferin, frente a las últimas iniciativas impulsadas por Infantino en materia de governance y desarrollo de las competiciones internacionales.
El presidente de la FIGC, Giovanni Malagò, remarcó que el organismo seguirá trabajando "al lado de la UEFA y de las demás federaciones europeas" para promover un modelo de fútbol basado en mérito, solidaridad, sustentabilidad y la centralidad del hincha. "Nos reconocemos en un modelo de diálogo, escucha y corresponsabilidad que hasta ahora le permitió al fútbol crecer, innovar y a la vez defender sus principios fundantes", agregó el dirigente.
La FIGC ritira il sostegno alla candidatura di Gianni Infantino
— FIGC (@FIGC) August 26, 2026

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El principal punto de fricción es el proyecto de Infantino para ceder a inversores privados una porción de los futuros ingresos de los Mundiales, una iniciativa que generó fuerte rechazo dentro de la propia FIFA, con la UEFA, la AFC y la CONCACAF entre los organismos que se manifestaron en contra. Con este giro, Italia se suma a seis federaciones nórdicas -Suecia, Noruega, Finlandia, Dinamarca, Islandia e Islas Feroe- que ya habían tomado distancia del dirigente.
El anuncio generó repercusiones inmediatas en el ambiente futbolístico italiano: el presidente de la Lega Serie A, Ezio Simonelli, cuestionó los tiempos de la decisión y remarcó su relación personal con Infantino, aunque aclaró que "toma nota" de la postura de Malagò. El episodio profundiza las tensiones de cara a los comicios de marzo de 2027, en un momento en que la continuidad de Infantino al frente de la FIFA aparece cada vez más discutida.