27/08/2026 - Edición Nº1297

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Sebastián Mangas: "El caballo es una herramienta que permite generar empleo”

27/08/2026 | En Argentina, la actividad hípica registra 80.000 puestos de trabajo. A nivel global, nuestro país es el cuarto exportador mundial de caballos de carrera



En la actividad hípica, los puntos más visibles suelen ser las carreras en los hipódromos, un partido de polo o bien los saltos ecuestres. Pero estas actividades son solo el último eslabón de un negocio que a nivel nacional genera unos 80.000 empleos y contiene a una cadena de valor que comienza con la cría de los caballos y continúa con su comercialización, entrenamiento, atención veterinaria, transporte y participación en distintas disciplinas deportivas.

En el Living de NewsDigitales, Sebastián Mangas -veterinario especializado en caballos deportivos- analizó a fondo esta actividad, en donde Argentina es conocida a nivel mundial por la genética de sus caballos. 

“Hay mucho trabajo detrás de esa puesta en escena”, sostuvo Mangas, al describir el proceso que existe detrás de una carrera. El profesional explicó que el caballo comienza su recorrido en un haras, donde intervienen criadores, propietarios, veterinarios, herreros, peones y cuidadores. 

En una segunda fase, el equino pasa por la instancia comercial, con remates y empresas vinculadas a la venta de animales, y posteriormente llega al stud, donde participan entrenadores, cuidadores, peones, veterinarios, herreros y transportistas.

A esa cadena se suman quienes proveen los insumos necesarios para que los caballos se destaquen en los hipódromos y pistas de polo de todo el mundo. “Tenés las veterinarias que venden productos veterinarios, tenés las talabarterías, tenés al jockey, tenés a los vareadores”, detalló. 

En este sentido, estimó que la industria del turf genera unos 80.000 puestos de trabajo directos y señaló que existe además un impacto indirecto que podría duplicar esa cifra. El profesional destacó que el impacto indirecto alcanza, entre otros sectores, a los laboratorios veterinarios, la producción de balanceados, la agricultura destinada a la producción de avena y pasto y el transporte de esos insumos.

Un país con tradición hípica

Al analizar la situación actual de la hípica, Mangas señaló que la actividad no es ajena al contexto económico del país, aunque destacó la tradición vinculada al caballo. “Argentina tiene una enorme ventaja hablando del caballo en sí, ya sea de carrera, de polo, de salto o el que fuera, hay una gran pasión por el caballo, hay una gran tradición del argentino por el caballo”, afirmó.

En un país con una gran tradición hípica, el veterinario explicó que el equino es una herramienta para generar empleo y valor agregado. “Cuando se exportan caballos se exporta genética, se exporta valor agregado y se exporta todo el trabajo que hay detrás de toda esta cadena de trabajo”, explicó.

Los números del sector respaldan esta buena perfomance. El profesional estimó que nuestro país exporta aproximadamente 3.000 caballos por año de distintas disciplinas. De ese volumen, el 75% corresponde al polo, mientras que el caballo de carrera representa el 30% del valor de las divisas generadas por esas exportaciones. 

El caballo de carrera también juega en el mercado externo

“Un caballo de carrera se vende mucho más caro que el caballo de polo”, indicó Mangas. Los principales mercados mencionados para los caballos de carrera son Estados Unidos y Japón -países destacados en turf- además de Uruguay y Brasil.

Con estas cifras, Mangas afirmó que Argentina ocupa el cuarto lugar entre los productores mundiales de caballos de carrera, detrás de Estados Unidos, Japón y Australia. En ese contexto, destacó la combinación de genética, profesionales, conocimiento y cultura ecuestre. “Vos recorrés el mundo y vas a ver un caballo un argentino”, afirmó.

Los pasos para llegar a las pistas

El recorrido de un caballo de turf comienza con una gestación de aproximadamente 11 meses y luego, el animal permanece en desarrollo hasta llegar a los dos años, cuando comienza la etapa de entrenamiento deportivo. “Se venden a los 2 años y comienzan a correr a los 2 años”, explicó.  Antes de ese momento, se realiza la doma y posteriormente comienza una preparación progresiva de acuerdo con la disciplina.

En el caso del turf, las primeras carreras corresponden a caballos de dos años, aunque los tiempos pueden variar según cada animal. Las competencias se organizan también de acuerdo con la edad y las carreras ganadas. “Un caballo que tiene 3 años, que ganó una carrera, corre con los caballos que tienen 3 años y ganaron una carrera”, ejemplificó.

Los remates de caballos, un eslabón clave en el negocio

Dentro de ese proceso, el veterinario tiene un papel relacionado con la prevención y recuperación de lesiones. Mangas explicó que una lesión no afecta solamente al animal, sino también al trabajo acumulado durante años por criadores, propietarios, cuidadores y demás integrantes de la cadena.

“Cuando el veterinario está curando una lesión de un caballo, no está curando solamente al animal”, señaló. En paralelo, remarcó un aspecto fundamental: una parte central de su tarea consiste en prevenir las lesiones.

Antes de una carrera, el caballo es observado en sus movimientos, se lo hace caminar y trotar y se realiza una revisión traumatológica para evaluar articulaciones, ligamentos, músculos, tendones y estructura ósea. Después de cruzar el disco, el animal vuelve a ser evaluado para determinar cómo quedó y detectar posibles consecuencias del esfuerzo realizado.

En cuanto a la frecuencia de las competencias, Mangas señaló que un caballo en entrenamiento puede correr aproximadamente una vez por mes o cada 40 días, aunque el estado físico del animal determina cuándo vuelve a competir. “Quizás no es tanto ver el tiempo, sino cómo está el animal”, explicó. Si durante una revisión se detecta alguna dolencia, el período hasta la próxima carrera puede extenderse entre dos y tres meses.

La dimensión del caballo

Sobre el final de la entrevista, Mangas enfatizó la necesidad de poner en relieve la dimensión económica de la actividad. “El caballo es un generador de empleo y es la industria que transforma el campo en trabajo y en valor agregado y en exportaciones”, afirmó.

Otro punto no menoe es que desde su mirada, la hípica tiene presencia en distintas regiones del país y que no se concentra exclusivamente en Buenos Aires.

 

“Tenés hípica en cualquier rincón, en cualquier pueblo que vos te acerques”, sostuvo y en este sentido, reflexionó que la actividad puede ser considerada una economía regional y una fuente de exportación de valor agregado. Por eso, señaló que uno de los principales puntos es que la dirigencia política conozca cómo funciona la cadena.

“Lo fundamental para la hípica es que los dirigentes puedan conocer de qué se trata, porque quizás muchas cosas no se hacen por desconocimiento”, concluyó.