29/08/2026 - Edición Nº1299

Política

Relación conflictiva

Macri y Carrió, hace 10 años: el asado que buscó apagar una nueva pelea

29/08/2026 | El por entonces presidente la recibió en Los Abrojos. Había estallado un escándalo por Juan José Gómez Centurión. Las tarifas, otro foco de la tensión.



Hace exactamente diez años, Mauricio Macri y Elisa Carrió compartían un asado en Los Abrojos, la quinta familiar del entonces presidente en Malvinas Argentinas.

No era un encuentro social más. Detrás de las carnes, las risas y las conversaciones de domingo había una necesidad política concreta: bajar la tensión después de una nueva serie de críticas de la líder de la Coalición Cívica contra el Gobierno.

Carrió había cuestionado el aumento de tarifas y, en paralelo, había salido públicamente en defensa de Juan José Gómez Centurión, desplazado de la Aduana tras una denuncia anónima por presuntos hechos de corrupción. También había puesto nuevamente bajo la lupa a la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) y a algunos de sus principales funcionarios.

Macri decidió entonces recibirla en su quinta. Fue una escena que, con el tiempo, se volvería casi una postal de los primeros años de Cambiemos: el Presidente tratando de contener a una de sus principales aliadas, mientras Carrió mantenía su independencia y no dudaba en marcar diferencias incluso con el Gobierno que ella misma había contribuido a construir.

Un asado para bajar la tensión

El encuentro tuvo de todo. Hubo risas, pero también discusiones. "Fue una reunión muy buena, muy positiva. Se rieron. Antes de eso, discutieron un poco, como suelen hacer", resumían entonces desde el entorno de la diputada.

El formato tampoco era casual. Los encuentros entre ambos eran habituales y venían de antes de la llegada de Macri a la Casa Rosada.

"Se reunían durante la campaña. Y antes también. Así fue como se gestó Cambiemos", explicaban cerca de Carrió.

Aquel domingo, Macri estuvo acompañado por su amigo y entonces jefe de asesores, José Torello. Carrió llegó con varios temas para plantear.

La intención era encontrar un punto de equilibrio. No necesariamente que ambos pensaran igual, sino evitar que las diferencias terminaran transformándose en una crisis política dentro de la coalición.

Gómez Centurión, el principal motivo de preocupación

Uno de los asuntos centrales fue la situación de Juan José Gómez Centurión, titular de la Aduana que había sido apartado del cargo luego de que la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, recibiera un anónimo con acusaciones de corrupción.

Carrió había tomado una posición pública en defensa del funcionario. Lo había visitado, se había fotografiado con él y había asegurado que se trataba de una persona honesta.

Para la diputada, detrás de la denuncia podía existir una operación de inteligencia.

En las horas previas al encuentro con Macri, había sostenido que quienes intentaban modificar el funcionamiento de la Aduana se enfrentaban a estructuras vinculadas con el contrabando y la corrupción.

En Los Abrojos, Carrió volvió a plantear su posición. "Ella cree que le hicieron una operación que salió de la AFI", señalaban entonces desde su entorno.

Macri, según las versiones de ese momento, manifestó su respaldo a Carrió en su decisión de defender a Gómez Centurión, aunque la discusión sobre el funcionamiento de los organismos de inteligencia estaba lejos de terminar.

La AFI, otro foco de conflicto

La relación entre Carrió y el Gobierno también estaba atravesada por sus cuestionamientos al funcionamiento de la inteligencia estatal.

Desde el comienzo de la gestión de Cambiemos, la diputada había objetado los nombramientos de Gustavo Arribas y Silvia Majdalani al frente de la AFI.

Sus críticas no eran nuevas. Carrió sostenía que el sistema de inteligencia podía convertirse en un espacio de connivencia entre sectores políticos, policiales y delictivos.

Poco después de aquel encuentro con Macri, avanzó con un paquete de proyectos destinado a reformar profundamente el sistema.

Su propuesta incluía la derogación de la legislación vigente sobre inteligencia y la eliminación de la AFI tal como funcionaba entonces, además de la creación de nuevas estructuras destinadas a combatir el crimen organizado.

Carrió argumentaba que buscaba "una reforma integral de la seguridad federal" para eliminar "nichos de corrupción y la connivencia entre el poder político, la policía y la delincuencia".

El tarifazo y las diferencias económicas

El otro gran tema de aquel almuerzo fue el aumento de las tarifas. El Gobierno de Macri había comenzado a implementar una fuerte corrección de las tarifas de los servicios públicos, una de las medidas más sensibles de los primeros meses de gestión.

Carrió cuestionaba no necesariamente la necesidad de revisar el esquema tarifario, sino la forma en que se estaba implementando.

Sus críticas habían llegado al terreno público. Incluso había recomendado a Macri que dejara de decirle a la población que no utilizara la estufa, una frase que consideraba especialmente desacertada por el origen social del Presidente.

En Los Abrojos, el tema volvió a aparecer. No hubo un acuerdo completo. Cada uno expuso su posición y después pasaron a otra cuestión.

Aquel episodio también mostraba una característica que acompañaría a Cambiemos durante sus cuatro años de gobierno: Carrió no era una aliada dispuesta a acompañar automáticamente cada decisión presidencial. Y Macri debía administrar esa relación. Difícil.

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