Daniel Lagostena, condenado a 22 años de prisión por el crimen de Érica Soriano, no podrá descontar de su pena el tiempo que había conseguido reducir mediante el denominado “estímulo educativo” y deberá permanecer en prisión al menos otros 11 años.
La Sala III de la Cámara Penal de Lomas de Zamora revocó el beneficio que le había concedido el juez de Ejecución Juan Ignacio Sorrentino por los estudios y cursos que Lagostena realizó durante su permanencia en la cárcel.
La decisión llegó después de la apelación presentada por la familia de Érica, representada por el abogado Marcelo Mazzeo, que cuestionó la reducción otorgada al condenado.
De esta manera vuelve a tenerse en cuenta el cómputo según el cual la pena de Lagostena vence el 1° de octubre de 2037.

El hombre permanece detenido en la Unidad Penitenciaria N°1 de Olmos por un femicidio cometido hace 16 años y que tuvo una particularidad que atravesó toda la investigación y el posterior juicio: el cuerpo de Érica nunca apareció.
El planteo que ahora fue rechazado estaba relacionado con el denominado estímulo educativo, un mecanismo previsto por la legislación para quienes avanzan en distintos niveles de formación durante el cumplimiento de una pena.
Lagostena desarrolló una extensa actividad académica dentro del sistema penitenciario. Cursó la Tecnicatura Superior en Industria Textil e Indumentaria en el Instituto de Formación Docente y Técnica N°136 y realizó estudios del Profesorado y la Licenciatura en Sociología en la Universidad Nacional de La Plata.
También completó diferentes cursos de formación y capacitación: manipulación de alimentos, cocina, panadería, programación web y de dispositivos móviles, montador electricista domiciliario, confección de bolsos y mochilas y habilidades digitales.
Esos antecedentes educativos habían sido considerados por el juez de Ejecución para concederle una reducción en los plazos.

La familia de la víctima se opuso y llevó la discusión ante la Cámara de Lomas de Zamora.
Los jueces de la Sala III terminaron haciendo lugar al cuestionamiento y dejaron sin efecto el beneficio.
Érica Soriano tenía 30 años y estaba embarazada cuando desapareció en agosto de 2010. Lagostena sostuvo inicialmente que su esposa había abandonado la vivienda que compartían después de una discusión. Según su relato, Érica debía viajar hasta Villa Adelina para visitar a su madre. Nunca llegó.
La investigación comenzó entonces a reconstruir qué había ocurrido dentro de la casa y a poner bajo sospecha la versión de su pareja. Aunque los restos de Érica jamás fueron encontrados, la acusación consiguió llevar a Lagostena a juicio mediante un conjunto de pruebas e indicios que permitieron reconstruir el crimen.
El debate oral comenzó años después y contó con la declaración de más de 40 testigos.
Entre ellos estuvieron ex parejas de Lagostena que relataron situaciones de violencia y aportaron elementos que fueron considerados al analizar el contexto en el que se produjo la desaparición.
El Tribunal Oral en lo Criminal N°9 de Lomas de Zamora, integrado por los jueces Victoria Ballvé, Darío Bellucci y Juan Manuel Rial, dio por probado que Érica fue asesinada en la vivienda que compartía con Lagostena entre la noche del 20 y la tarde del 21 de agosto de 2010.
El 11 de julio de 2018 lo condenó a 22 años de prisión.