Marixa Balli confirmó una decisión que marca el final de una etapa: cerró definitivamente el local de ropa y calzado que sostuvo durante 26 años en el barrio porteño de Flores. La empresaria explicó que las dificultades comerciales fueron determinantes, aunque también reconoció que atraviesa un momento personal en el que decidió priorizarse y bajar el ritmo de trabajo.
En diálogo con Ángel de Brito en LAM, por América, Balli contó que se encuentra desarmando las estructuras que utilizaba para exhibir los zapatos de Xurama, su marca. Con sinceridad, reconoció que llegó a un límite después de tantos años al frente del emprendimiento.
“Me agoté. No, te juro que me agoté de todo. Estoy cansada. ¿Viste que dije un día que estoy haciendo cambios en mi cabeza? Es un momento de cambios, de transición”, expresó.
La empresaria explicó que el cierre no responde únicamente a una cuestión económica. Después de años de combinar sus actividades en los medios con la administración del negocio, sintió que necesitaba recuperar tiempo para ella.
“Quiero empezar a disfrutar un poco de la vida. La verdad, lo único que hago es laburar, no disfruto casi nada. Entonces dije ‘paremos’”, sostuvo.
Durante la entrevista, Ángel de Brito también le preguntó por el escenario que atraviesan actualmente los comercios y las pequeñas y medianas empresas. Balli aseguró que la situación tuvo un peso importante en su decisión. “Está difícil para todo el mundo”, afirmó.
La empresaria tomó como referencia la zona donde funcionaba su negocio y señaló que incluso en un importante polo comercial como Flores se pueden observar numerosos locales sin actividad. “Acá estoy en Avenida Rivadavia; hay cantidad de locales vacíos y eso que es una buena zona, un polo comercial. Está complicado, muy complicado”, describió.
La situación comercial ya había llevado a Balli a realizar una liquidación de la mercadería de Xurama durante los primeros meses del año. En ese momento comenzó a desprenderse del stock del histórico emprendimiento.

Ahora, sin embargo, decidió dar un paso más y ponerle punto final al funcionamiento del local físico.
Además del contexto económico, Balli reconoció que mantener un comercio durante tantos años implica una serie de responsabilidades que ya no está dispuesta a sostener.
“Así que basta de tanta cosa, tanto gasto todos los meses”, manifestó.
La empresaria también dejó en claro que su decisión está relacionada con un cambio de prioridades. Después de dedicar gran parte de su vida al trabajo, busca tener mayor libertad y tiempo para disfrutar.
Consultada sobre la posibilidad de que el panorama económico pueda mejorar en el futuro, Balli aseguró que ya no quiere permanecer pendiente de esa posibilidad. “Yo, la verdad, ya no me quiero enganchar más, ni de escuchar, ni de esperar, ni de pensar que todo va a cambiar. Estoy podrida”, lanzó.
De esta manera, Marixa Balli confirmó el cierre definitivo de un negocio que formó parte de su vida durante más de dos décadas y que se había convertido en una referencia de su trayectoria empresarial en Flores.