Rubén Rada murió el miércoles en Montevideo, a los 83 años. Su familia informó que se fue a las 15.30, "después de pelear un mes contra la neumonía y sus complicaciones".
Entre las historias que el músico uruguayo repitió durante veinte años hay una que no es musical: es política. Una decisión del gobierno de Fernando de la Rúa, en diciembre de 2001, lo dejó sin trabajo en la Argentina justo cuando tenía el mayor éxito de su carrera.
Ese éxito se llamaba "Cha Cha Muchacha". Estaba en el disco "Quién va a cantar", de 2000, y sonó en todo el continente. Los productores lo llamaban de todas las provincias para contratarlo. Ninguno podía pagarle: la plata estaba en el banco y el banco no la entregaba.

Rada nunca dio una cifra propia. Dio la de un amigo. Contó que Fito Páez le dijo: "Negro, acabás de perder medio millón de dólares".
La comparación era concreta: el tema sonaba en todos lados como "El amor después del amor", el disco más vendido de la historia del rock argentino.
"Me agarró el Corralito", resumió Rada. Según su relato, lo llamaban de toda la Argentina para ofrecerle contratos a cobrar cuando la situación se normalizara. La situación nunca se normalizó a tiempo.
Calculó que vendió unas 50 mil copias en la Argentina y otras tantas en Uruguay. Discos vendidos, sí. Shows, no.
El Decreto 1570 lo firmó De la Rúa el sábado 1° de diciembre de 2001 y empezó a regir el lunes 3. Lo diseñó el entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo.
La regla era una sola y alcanzaba a todos: nadie podía sacar del banco más de 250 pesos o 250 dólares por semana, sumando todas sus cuentas en cada entidad. Tampoco se podía transferir dinero al exterior.
Cavallo lo explicó por cadena nacional: el dinero seguía siendo de cada uno, dijo, y la única limitación era "extraer en efectivo, en billetes o monedas, hasta 250 pesos por semana".
El plan original era que durara 90 días.

Acá está la parte que se cuenta menos. El corralito no vació las cuentas: las trabó. Y trabó, sobre todo, a la economía que funcionaba con billetes.
En ese momento apenas el 1% de las operaciones se hacía con tarjeta de débito o crédito. Un productor de recitales no podía pagar una banda con una transferencia: pagaba con plata en mano.
Rada lo contó con la frase que le repetían del otro lado del teléfono: "Negro, te quiero contratar pero no puedo sacar la plata del banco".
Sin efectivo circulando, se paralizó todo lo que se cobraba así:
"La gente pagaba con patacones", recordó Rada sobre esos meses, en referencia a los bonos que emitían las provincias para reemplazar la falta de pesos.
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Cavallo renunció el 19 de diciembre de 2001 y De la Rúa, al día siguiente. La represión de las protestas dejó casi cuarenta muertos; después vinieron el default, la devaluación y la pesificación de los ahorros, y casi dos tercios de la población quedó bajo la línea de pobreza.
Rada volvió a tocar en la Argentina muchas veces. La gira que no pudo hacer en su mejor momento no volvió.
Años después lo dijo sin rencor: "Dios no quiere que el negrito sea millonario".
Seis meses atrás, el 17 de febrero, había estado en Buenos Aires. Vino a tocar dos noches en La Trastienda y pasó por el programa Pasaron cosas, de Radio con Vos, que conduce Alejandro Bercovich.
Ahí, entre canción y canción, le preguntaron por la situación de la Argentina. Rada dio una respuesta corta y dura sobre lo que estaba viendo en las calles.
"Da mucha pena que la gente no pueda manifestarse. Yo estoy sentado acá y me manifiesto, y vos no podés manifestarte, no podés decir 'estoy equivocado'", dijo.
Y enseguida soltó la frase más destacada: "Debe haber algún policía que tiene el palo doblado de pegarles a los jubilados. Es increíble".
Hablaba de las marchas de los miércoles frente al Congreso, donde jubilados y jubiladas reclaman por sus haberes y donde hubo represión policial en varias jornadas.
Después contó cómo lo afectaba: "Sufro muchísimo. Me da mucha rabia. Me darían ganas de hablar, de componer canciones para eso, pero pienso que hay grandes compositores acá. Hay gente que puede decir esas cosas".
El presidente uruguayo Yamandú Orsi decretó un día de duelo oficial para el 27 de agosto, con las banderas a media asta, y autorizó un funeral de Estado: sus restos fueron velados en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo.
Fito Páez, el mismo que le puso número a la pérdida en 2001, lo despidió en redes sociales: "Hoy se nos fue el gran caudillo del amor y la música".
TM