Haakon VIII se convirtió en rey de Noruega tras la muerte de Harald V el 28 de agosto de 2026, pero entre los detalles menos conocidos de su biografía aparece una antigua referencia a sus preferencias a la hora de beber alcohol. El episodio se remonta a octubre de 2003, cuando el entonces príncipe heredero Haakon realizó junto a Mette-Marit una visita oficial a Rusia que incluyó San Petersburgo, Moscú y, en su caso, Murmansk.
Durante aquella gira, el diario noruego VG publicó una breve información titulada “God vodka” y aseguró que Haakon tenía especial aprecio por la vodka rusa. El propio príncipe confirmó ante los periodistas que ya había probado la bebida nacional rusa durante su estadía. Es la referencia periodística más directa localizada sobre una bebida alcohólica concreta que haya despertado su aprobación pública.
El dato, sin embargo, necesita una salvedad: ni la Casa Real noruega ni Haakon han declarado públicamente que la vodka sea actualmente su “bebida favorita”. La información de VG demuestra que le gustó y que tenía afinidad por la vodka rusa, pero convertir aquella declaración de 2003 en una preferencia permanente más de dos décadas después sería ir más allá de lo documentado.
Otros testimonios sobre los hábitos del monarca apuntan, de hecho, hacia un consumo bastante discreto. Se og Hør informó que, cuando organizadores consultaban al Palacio sobre las preferencias del entonces príncipe heredero, Haakon solía pedir Farris verde, un agua mineral noruega, y que tanto él como Mette-Marit solicitaban con frecuencia alternativas sin alcohol, especialmente durante los almuerzos oficiales.
La diferencia resulta llamativa respecto de Harald V. La misma publicación noruega señalaba que el fallecido monarca bebía habitualmente vino con las comidas y era conocido por disfrutar ocasionalmente de un gin tonic, mientras que Haakon y Mette-Marit mostraban una tendencia más marcada hacia bebidas sin alcohol durante sus compromisos institucionales.

La vodka rusa queda así como la bebida alcohólica mejor documentada dentro de los gustos personales de Haakon VIII, aunque no puede afirmarse rigurosamente que siga siendo su favorita en 2026. El detalle adquiere ahora una nueva dimensión después de que el hijo de Harald V asumiera automáticamente el trono a los 53 años, inaugurando una nueva etapa de la monarquía noruega tras más de tres décadas de reinado de su padre.