29/08/2026 - Edición Nº1299

Política

CLAVES JURÍDICAS

Día del Abogado: por qué se celebra hoy y qué significa ejercer una profesión esencial

29/08/2026 | Una fecha para reivindicar a quienes hicieron de la defensa de los derechos una profesión, una vocación y un compromiso.



El día no fue elegido al azar. El 29 de agosto de 1810 nació en San Miguel de Tucumán, Juan Bautista Alberdi. Abogado, escritor y uno de los principales pensadores del constitucionalismo argentino.

Alberdi tuvo una influencia decisiva en la organización institucional de la Argentina. Su obra Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina, publicada en 1852, se convirtió en uno de los antecedentes intelectuales fundamentales de la Constitución Nacional sancionada en 1853.

Por eso, el Día del Abogado no constituye simplemente una fecha destinada a reconocer a quienes ejercen una determinada profesión. También funciona como una oportunidad para recordar la estrecha relación existente entre el derecho, las instituciones y la organización constitucional de la República.

No es solamente conocer las leyes

Existe una imagen bastante extendida del abogado como alguien que conoce códigos, redacta escritos y concurre a los juzgados. Todo eso forma parte de la profesión, pero resulta insuficiente para explicar su verdadera función dentro de una sociedad organizada bajo reglas jurídicas.

El abogado interviene cuando una persona necesita hacer valer un derecho, cuando existe un conflicto que debe ser resuelto o cuando una decisión estatal, empresarial o incluso particular puede afectar intereses jurídicamente protegidos.

Un abuso puede provenir del Estado, de una empresa, de un empleador, de una aseguradora, de una obra social o incluso de otro particular. El abogado aparece allí para transformar un derecho reconocido por las normas en una herramienta concreta de defensa.

La Constitución también necesita abogados

El Estado de Derecho no se sostiene solamente en la existencia de la Constitución Nacional. Necesita contar con profesionales capaces de hacer que la Carta Magna no se convierta en letra muerta. De nada sirve tener un derecho si no existen especialistas para defenderlo.

El ejercicio de la profesión no comienza ni termina frente a un juez. Una parte fundamental del trabajo consiste precisamente en evitar la escalada del conflicto. Una intimación correctamente redactada, una negociación, una mediación, un acuerdo o un asesoramiento oportuno pueden resolver un problema antes que el contrapunto llegue a juicio. La abogacía también cumple, entonces, una función preventiva.

Ser abogado tampoco significa tener siempre razón. Significa asumir la responsabilidad profesional de construir una defensa jurídicamente fundada, incluso cuando la posición que se sostiene resulte incómoda o impopular.

La abogacía no consiste en agradar al poder, ni en garantizar que cada cliente obtendrá aquello que pretende. Consiste en brindar asistencia técnica y utilizar las herramientas que ofrece el ordenamiento jurídico para defender legítimamente sus intereses.