Codelco logró una ganancia antes de impuestos de USD 1.970 millones durante el primer semestre de 2026, más de cuatro veces los USD 429 millones registrados un año antes, pese a que su producción propia de cobre cayó 11%. La minera estatal chilena convirtió el fuerte aumento del precio internacional del metal en mejores resultados financieros mientras sus principales yacimientos continúan enfrentando dificultades operativas.
Entre enero y junio, Codelco produjo 564.000 toneladas de cobre propio, frente a 634.000 toneladas durante el mismo período de 2025. La diferencia de 70.000 toneladas se explica principalmente por restricciones en El Teniente, menor producción en Chuquicamata y leyes minerales más débiles en Ministro Hales.
El factor que cambió las cuentas fue el precio. Codelco obtuvo un valor promedio realizado de 653,2 centavos de dólar por libra, frente a 461,7 centavos un año antes. El EBITDA alcanzó USD 4.648 millones, un incremento de 68%, mientras la utilidad consolidada llegó a USD 669 millones.
El beneficio para las arcas chilenas también aumentó. Los aportes de Codelco al Fisco llegaron a USD 933 millones durante el primer semestre, 15% más que un año atrás. Pero la caída de producción tuvo un costo: el costo directo de caja aumentó 7% hasta 231,6 centavos por libra.

La paradoja es que Codelco gana mucho más mientras extrae menos cobre. El nuevo CEO, Jorge Gómez, colocó la recuperación de la productividad como prioridad después de los problemas operativos acumulados en sus principales divisiones. La empresa había proyectado una producción anual de entre 1,33 y 1,36 millones de toneladas, pero la evolución de 2026 vuelve cada vez más difícil alcanzar ese rango.

El semestre deja así dos Codelco diferentes: una compañía financieramente fortalecida por uno de los mejores escenarios de precios del cobre de los últimos años y, al mismo tiempo, una minera que necesita recuperar rápidamente toneladas para aprovechar ese ciclo. Si el precio deja de compensar la caída productiva, las dificultades de El Teniente, Chuquicamata y Ministro Hales pasarán de ser un problema operativo a convertirse también en una amenaza para los resultados.