30/08/2026 - Edición Nº1300

Opinión


Reordenamiento político

¿El peronismo resolvió sus problemas o simplemente cayó Milei? Las razones del reencuentro

30/08/2026 | El peronismo vuelve a mostrar señales de unidad mientras Milei pierde centralidad. La duda es cuánto hay de mérito propio y cuánto de desgaste.



Las últimas semanas dejaron una imagen que parecía lejana hace apenas unos meses. Dirigentes del peronismo que hasta hace poco intercambiaban críticas públicas volvieron a compartir reuniones, moderaron el tono y empezaron a discutir una estrategia común. Gobernadores, intendentes, sindicalistas y sectores del kirchnerismo recuperaron canales de diálogo que parecían definitivamente rotos. La fotografía invita a una conclusión rápida: el peronismo finalmente encontró la unidad. La política argentina aconseja desconfiar de las conclusiones demasiado rápidas.

La gravedad del poder

Durante el primer tramo del gobierno de Javier Milei, gran parte del sistema político giró alrededor de la Casa Rosada. Gobernadores, legisladores y dirigentes opositores discutían principalmente cómo relacionarse con el Presidente. El oficialismo imponía la agenda y la oposición reaccionaba frente a ella. Ese mecanismo empieza a mostrar algunos límites.

Los conflictos por las rutas, las dificultades para aprobar algunos proyectos sin modificaciones, el mayor protagonismo de los gobernadores y el desgaste natural de casi tres años de gestión redujeron parte de la capacidad del Gobierno para ordenar toda la conversación política. Cuando el oficialismo pierde centralidad, la oposición encuentra más espacio para reorganizarse. Eso no significa necesariamente que haya resuelto sus propios problemas.

La unidad también necesita un adversario

El peronismo sigue conviviendo con tensiones importantes. Axel Kicillof mantiene un proyecto propio, Cristina Kirchner continúa condicionando las decisiones estratégicas desde su situación judicial y los gobernadores peronistas administran intereses muchas veces diferentes de los que predominan en el Instituto Patria. Ninguna de esas diferencias desapareció. Lo que cambió fue el incentivo para administrarlas.

Mientras Milei conservó una iniciativa política casi exclusiva, las disputas internas resultaban más costosas. A medida que el oficialismo enfrenta mayores desafíos de gestión, la posibilidad de construir una alternativa empieza a adquirir mayor atractivo. La unidad deja de ser solamente una consigna defensiva. Vuelve a convertirse en una herramienta competitiva.

Milei y Kicillof, protagonistas de una polarización que comienza a proyectarse hacia 2027.

La bipolaridad argentina

La política argentina suele moverse con una lógica pendular. Cuando un espacio concentra poder, el otro comienza lentamente a reagruparse. Ocurrió con el radicalismo y el menemismo, con el kirchnerismo y Cambiemos, y vuelve a insinuarse ahora entre La Libertad Avanza y el peronismo.

La pregunta es si alguno de los dos polos logra crecer por mérito propio. El oficialismo llegó al gobierno impulsado por el agotamiento del Frente de Todos. El peronismo intenta recuperarse mientras aparecen señales de desgaste en la gestión libertaria. Eso vuelve más difícil medir fortalezas reales.

¿El peronismo crece porque encontró una propuesta nueva o porque Milei dejó de ocupar todo el escenario? ¿El oficialismo mantiene su base por la consistencia de su programa o porque la oposición todavía no ofrece una alternativa suficientemente clara?

Las dos respuestas probablemente contengan una parte de verdad.

El desafío de construir algo propio

La historia reciente muestra que el desgaste del adversario puede abrir una oportunidad política. También enseña que rara vez alcanza para consolidar un proyecto de largo plazo.

El peronismo necesita algo más que la pérdida de impulso del Gobierno para volver a convertirse en mayoría. Debe resolver liderazgos, programa económico y vínculo entre el kirchnerismo, los gobernadores y los nuevos actores que buscan mayor autonomía.

Milei enfrenta un desafío parecido. La estabilidad económica y el rechazo a la experiencia anterior explicaron buena parte de su crecimiento. La segunda mitad del mandato exigirá sostener ese respaldo con resultados de gestión y capacidad política. Por eso la pregunta de estas semanas resulta más interesante que la respuesta.

El peronismo ofrece señales de mayor coordinación. El Gobierno enfrenta un escenario más exigente que el de sus primeros años. Todavía es temprano para concluir que uno resolvió sus problemas o que el otro ingresó en una decadencia irreversible.