31/08/2026 - Edición Nº1301

Deportes


Las Leonas campeonas

Por qué Argentina y Bélgica celebraron juntas tras la final del Mundial de Hockey

29/08/2026 | El festejo entre las jugadoras de ambos países reflejó la solidaridad que dejó la polémica eliminación de las belgas ante Países Bajos en semifinales.



En el Wagener Stadium de Amstelveen, escenario de la final del Mundial de Hockey 2026, Las Leonas se consagraron campeonas tras vencer a Países Bajos por 3-1 en los shoot-outs. Pero la celebración tuvo un momento inesperado: las jugadoras de Bélgica, eliminadas en semifinales por las neerlandesas en medio de una decisión arbitral controvertida, se sumaron al festejo argentino en una escena que recorrió el mundo.

El gesto fue más que una muestra de camaradería. Las belgas habían quedado fuera del torneo tras un gol anulado por el video ref, que les impidió empatar el partido ante Países Bajos. La bronca por aquella jugada se transformó en empatía cuando vieron a Argentina derrotar al mismo rival que las había marginado. Por eso, al final del encuentro, las “Panteras Rojas” ingresaron al campo para abrazar a las flamantes campeonas y compartir la alegría como una suerte de revancha simbólica.

La escena fue captada por las cámaras y celebrada en redes sociales como una imagen de fair play y respeto mutuo. En medio de la euforia, Majo Granatto, autora del empate que llevó el partido a los penales, y Cristina Cosentino, figura en la definición, compartieron risas y abrazos con las jugadoras belgas, que también habían sido rivales en la fase de grupos.

El contexto deportivo amplificó el significado del momento. Las Leonas alcanzaron su tercer título mundial, tras los obtenidos en Perth 2002 y Rosario 2010, y lo hicieron en territorio neerlandés, frente al público local y las actuales bicampeonas olímpicas. La victoria argentina fue celebrada no solo por su valor deportivo, sino también por el mensaje de unidad y empatía que dejó el festejo compartido.

La imagen de ambas selecciones abrazadas en el césped de Amstelveen se convirtió en una de las postales más emotivas del Mundial, recordando que el hockey femenino, más allá de la competencia, también puede ser un espacio de solidaridad y respeto entre naciones.