El Gobierno nacional dispuso un aumento salarial del 9,8% para los efectivos de la Policía Federal Argentina (PFA), pero la recomposición no alcanzará para sacar de la pobreza a buena parte del personal. El incremento, establecido por el Ministerio de Seguridad que conduce Alejandra Monteoliva, se aplicará en cuatro cuotas entre septiembre y diciembre.

La suba será de 4,9% en septiembre, 1,8% en octubre, 1,6% en noviembre y 1,5% en diciembre. También se actualizarán suplementos, compensaciones y el Servicio de Policía Adicional. Sin embargo, el nuevo esquema salarial vuelve a dejar expuesta la distancia entre los ingresos de los efectivos y el costo de vida.
Según el INDEC, una familia de cuatro integrantes necesitó en julio $1.564.716 para superar la línea de pobreza y $708.016 para no caer en la indigencia. Con los nuevos valores, las jerarquías más bajas de la fuerza continuarán por debajo de ese umbral incluso después de cobrar la totalidad del aumento.
Un agente que comienza a trabajar en la calle cobrará $1.105.123 en septiembre y llegará a $1.160.161 en diciembre. Un cabo pasará de $1.215.635 a $1.276.177, mientras que un cabo primero alcanzará $1.403.795 al finalizar el año.

En el caso de los sargentos, el salario llegará a $1.544.174 en diciembre. Recién un sargento primero superará por poco la línea de pobreza, con $1.698.591. Entre los oficiales, ayudantes, subinspectores e inspectores también permanecerán por debajo del valor establecido por el organismo estadístico.
La situación es todavía más compleja para quienes se encuentran en formación. Un cadete de tercer curso cobrará $870.559 en diciembre, aunque los descuentos pueden reducir considerablemente el monto que finalmente recibe en mano.
En el otro extremo, los comisarios generales llegarán a diciembre con un haber de $3.828.333, mientras que los comisarios mayores alcanzarán $3.480.303. La diferencia entre las jerarquías superiores y quienes recién ingresan vuelve a mostrar la fuerte dispersión dentro de la estructura salarial de la fuerza.

El aumento llega además en un contexto de reclamos por las condiciones laborales y económicas de las fuerzas de seguridad. Para los efectivos que realizan tareas operativas en las calles, la actualización representa una mejora nominal, pero no necesariamente una recuperación del poder adquisitivo frente al costo de los alimentos y los servicios.
Así, el Gobierno intenta recomponer los salarios de la PFA con una suba escalonada, aunque el impacto concreto será desigual. Para una parte importante del personal, el incremento no modifica el principal problema: terminar el año trabajando en una fuerza federal y todavía sin alcanzar el ingreso necesario para superar la línea de pobreza.