30/08/2026 - Edición Nº1300

Internacionales

Realeza noruega

Marta Luisa antes de Durek: la princesa que decía hablar con ángeles y abrió una escuela espiritual

30/08/2026 | Mucho antes de conocer al chamán Durek Verrett, la hermana de Haakon VIII aseguraba tener capacidades extrasensoriales y convirtió esa faceta en un negocio.



La historia de Marta Luisa de Noruega suele contarse a partir de Durek Verrett, el autoproclamado chamán estadounidense con quien se casó en 2024. Pero esa versión deja afuera un dato fundamental: cuando Durek apareció en su vida, la princesa llevaba más de una década vinculada públicamente con el mundo espiritual, las terapias alternativas y las experiencias que ella misma describía como sobrenaturales.

En 2007, Marta Luisa sorprendió a Noruega al anunciar que tenía capacidades extrasensoriales desde pequeña, que podía comunicarse con animales y que había aprendido a entrar en contacto con ángeles. Ese mismo año creó junto a Elisabeth Samnøy -posteriormente Elisabeth Nordeng- Astarte Education, una escuela que rápidamente fue bautizada por la prensa noruega como la “escuela de ángeles”.

La noticia provocó una mezcla de curiosidad, burlas y polémica nacional. No se trataba de una celebridad cualquiera ofreciendo cursos espirituales: Marta Luisa era la hija mayor del entonces rey Harald V y pertenecía a una de las monarquías más austeras y respetadas de Europa.

Una princesa que aseguraba tener capacidades especiales

Según explicaba entonces la propia Marta Luisa, su sensibilidad había aparecido durante su infancia y terminó desarrollándose especialmente a través de su relación con los caballos.

La princesa sostenía que podía percibir emociones y energías de los animales y que esa experiencia le permitió posteriormente avanzar hacia lo que interpretaba como comunicación con seres espirituales.

Cuando Astarte Education abrió sus primeros cursos en 2007, el interés fue inmediato: las vacantes se agotaron. La escuela prometía enseñar diferentes técnicas vinculadas con el reading, la sanación y el contacto espiritual. Ese punto conviene subrayarlo porque rompe con una interpretación instalada años después: Marta Luisa no ingresó al mundo espiritual de la mano de Durek Verrett.

Durek todavía no había aparecido.

La “escuela de ángeles” se convirtió en un negocio

Astarte Education fue mucho más que una extravagancia pasajera. El proyecto sobrevivió durante más de una década y posteriormente cambió su nombre por Soulspring. La empresa organizaba cursos, conferencias y actividades vinculadas con terapias alternativas y desarrollo personal.

Marta Luisa poseía el 50 por ciento de Astarte Inspiration AS, mientras la otra mitad pertenecía a Elisabeth Nordeng. Los números muestran que también existía una dimensión comercial considerable.

Durante 2017, la empresa registró ingresos por aproximadamente 3,35 millones de coronas noruegas. Al año siguiente la facturación descendió a unos 2,6 millones, pero el negocio consiguió cerrar 2018 con ganancias después de haber registrado pérdidas el año anterior. Ese año, según información financiera publicada en Noruega, Marta Luisa recibió además 370.000 coronas en salario por su actividad dentro de la compañía.

El dato agrega una dimensión que muchas reconstrucciones sobre la princesa pasan por alto: la espiritualidad no era únicamente una creencia personal. También formaba parte de su actividad profesional.

No eran solamente ángeles

Con el paso de los años las declaraciones de Marta Luisa se volvieron todavía más controvertidas. En entrevistas llegó a hablar sobre técnicas para comunicarse no solamente con ángeles, sino también con animales, árboles e incluso con personas fallecidas. En Noruega aquellas afirmaciones generaron críticas religiosas, científicas y políticas.

La discusión era particularmente sensible porque Marta Luisa continuaba llevando el título de princesa. Cada curso, libro o conferencia planteaba entonces un problema difícil de resolver para la Casa Real: ¿dónde terminaba la actividad privada de Marta Luisa y dónde comenzaba el prestigio institucional asociado a su condición de hija del rey?

Esa pregunta, que parece haber nacido con Durek Verrett, ya perseguía a la monarquía noruega desde 2007.

El final de Soulspring y la aparición de Durek

En septiembre de 2018, Marta Luisa y Nordeng anunciaron que cerrarían Soulspring. El proyecto terminó definitivamente durante 2019, luego de más de diez años de funcionamiento. Y el momento resulta particularmente llamativo. Justamente cuando concluía aquella etapa apareció públicamente Durek Verrett.

Marta Luisa y Durek se habían conocido en 2018 a través de contactos comunes en Estados Unidos. Según el relato posterior de la pareja, su conexión fue prácticamente inmediata y ambos interpretaron el encuentro en términos espirituales.

En mayo de 2019 hicieron pública su relación. Poco después comenzaron juntos una gira llamada “The Princess and the Shaman”, es decir, “La princesa y el chamán”. El nombre produjo otra tormenta. No solamente porque Durek se presentaba como chamán, sino porque el título real aparecía directamente asociado a una actividad comercial.

La Casa Real terminó interviniendo

La controversia obligó finalmente a establecer una separación formal. En 2019, Marta Luisa acordó con su familia que dejaría de utilizar el título de princesa en actividades comerciales.

La decisión sería posteriormente reforzada por la Casa Real. En noviembre de 2022, Marta Luisa abandonó oficialmente sus funciones de representación y sus patronazgos dentro de la monarquía. Conservó el título, pero dejó de representar institucionalmente a la Corona.

La Casa Real estableció además que ni Marta Luisa ni Durek debían utilizar su vínculo con la monarquía para promocionar productos, negocios, redes sociales o actividades comerciales. En otras palabras: el problema que había comenzado con la escuela de ángeles terminó obligando a la Corona a redactar reglas específicas sobre la vida profesional de una princesa.

De los ángeles al chamán

La relación con Durek avanzó. Se comprometieron en 2022 y se casaron el 31 de agosto de 2024 en Geiranger, después de varios días de celebraciones que reunieron a miembros de las familias reales de Noruega y Suecia.

Pero nuevamente apareció la cuestión comercial. Los derechos de cobertura de la boda fueron negociados con determinados medios, mientras la pareja también promocionó productos vinculados con el casamiento. Reuters señaló, por ejemplo, la polémica generada por una ginebra rosa asociada a los nombres y al monograma del matrimonio.

La misma tensión reaparecía una y otra vez: familia real por un lado, marca comercial por el otro.

Y después llegó Netflix

En septiembre de 2025, Netflix estrenó Rebel Royals: An Unlikely Love Story -Realeza rebelde: Una insólita historia de amor-, un documental dedicado a la pareja y a los preparativos de su casamiento.

La plataforma lo promocionó directamente como la historia de la hija mayor del rey noruego y un gurú espiritual estadounidense.

Detrás del proyecto hubo además nombres importantes. La dirección estuvo a cargo de Rebecca Chaiklin, realizadora nominada al Emmy y conocida por Tiger King, mientras que entre los productores aparece Chris Smith, responsable de documentales como FYRE.

Netflix convirtió así una historia que había empezado casi veinte años antes en Noruega en un producto de alcance global.

El error de pensar que Durek cambió a Marta Luisa

Ahí aparece probablemente la parte más interesante de toda la historia. Durante años, buena parte de la cobertura internacional construyó una narrativa sencilla: una princesa europea tradicional conoció a un excéntrico chamán estadounidense y su vida cambió.

La cronología muestra algo diferente. Cuando Durek conoció a Marta Luisa, ella ya había pasado más de diez años hablando públicamente de ángeles, capacidades extrasensoriales, sanación y comunicación espiritual.

Ya había creado una empresa. Ya había vendido cursos. Ya había publicado libros. Ya había recibido críticas por mezclar su condición real con actividades privadas. Y su escuela espiritual estaba precisamente entrando en su etapa final cuando apareció Durek.

Más que transformar a Marta Luisa, el estadounidense parece haber ingresado en un universo que ella llevaba años construyendo.

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De princesa heredera potencial a figura alternativa

Existe además una ironía histórica. Marta Luisa nació en 1971, dos años antes que Haakon. Sin embargo, las reglas sucesorias que regían entonces favorecían a los hijos varones, por lo que fue su hermano menor quien quedó destinado a convertirse en rey.

La legislación noruega posteriormente adoptó la primogenitura absoluta, pero la reforma no fue aplicada retroactivamente. Por eso hoy, tras la muerte de Harald V y la llegada de Haakon VIII al trono, Marta Luisa ocupa el tercer lugar en la línea sucesoria, detrás de Ingrid Alexandra y Sverre Magnus.

Su vida, sin embargo, terminó tomando una dirección completamente diferente de la de su hermano. Mientras Haakon pasó décadas preparándose para ejercer la jefatura del Estado, Marta Luisa construyó una trayectoria que combinó equitación, literatura, espiritualidad, emprendimientos privados y una exposición mediática cada vez mayor.

La historia empezó mucho antes del chamán

Por eso la llamada “princesa rebelde” no nació cuando conoció a Durek Verrett. La verdadera ruptura comenzó en 2007, cuando una hija del rey de Noruega decidió comunicar públicamente que podía hablar con ángeles y transformó aquella convicción en una escuela.

Diecinueve años después, su marido es un chamán estadounidense, su historia llegó a Netflix y su hermano ocupa el trono. Pero detrás de todos esos titulares permanece un dato capaz de cambiar completamente la lectura de su historia:

Durek no llevó a Marta Luisa hacia el mundo espiritual. Cuando él llegó, ella ya llevaba más de una década allí.