01/09/2026 - Edición Nº1302

Internacionales

Crisis sanitaria

República Democrática del Congo supera 6.000 casos en su peor epidemia de ébola

01/09/2026 | El brote provocado por la variante Bundibugyo dejó 2.911 muertos y continúa expandiéndose en el este del país, donde la violencia dificulta la respuesta.



La República Democrática del Congo atraviesa la mayor epidemia de ébola registrada en su historia. El balance oficial llegó a 6.041 casos confirmados y 2.911 muertes, mientras que más de 1.360 pacientes lograron recuperarse. El brote ya superó ampliamente al que golpeó al país entre 2018 y 2020 y mantiene una velocidad de expansión sin precedentes.

La emergencia está provocada por el ebolavirus Bundibugyo, una variante menos habitual que la cepa Zaire involucrada en otras grandes epidemias. El brote fue declarado oficialmente el 15 de mayo, después de que análisis de laboratorio confirmaran la circulación del virus en la provincia de Ituri. Desde entonces, la enfermedad se extendió rápidamente hacia otras regiones del país.

El último mapa sanitario disponible contabilizaba 60 zonas afectadas en seis provincias: Ituri, Kivu del Norte, Kivu del Sur, Alto Uele, Bajo Uele y Tshopo. Ituri continúa como epicentro de la crisis, aunque la transmisión permanece activa en distintos puntos del este y nordeste congoleño.


Personal de la Cruz Roja prepara el entierro del médico Tibenderana Katho Blaise, fallecido por ébola, en el cementerio Nyamurongo de Bunia.

La guerra complica la lucha contra el virus

Contener el ébola exige localizar rápidamente a los enfermos, aislarlos, reconstruir sus contactos y vigilar durante semanas a las personas expuestas. En el este congoleño, ese procedimiento choca con grupos armados, desplazamientos masivos, dificultades para circular por carretera, ataques contra los equipos de respuesta y una infraestructura sanitaria sometida a una enorme presión.

El virus se transmite mediante el contacto directo con sangre y otros fluidos corporales de una persona infectada o fallecida. Los entierros inseguros representan uno de los principales riesgos, debido a que los cuerpos pueden conservar una elevada capacidad de transmisión.

Los primeros síntomas incluyen fiebre, debilidad, dolores musculares y malestar general, señales que pueden confundirse con otras enfermedades frecuentes en la región. La detección tardía aumenta las posibilidades de contagio dentro de las familias y también entre el personal sanitario.

Una vacuna todavía bajo estudio

Uno de los mayores desafíos es que no existe una vacuna aprobada específicamente contra Bundibugyo. Ante la magnitud de la epidemia, las autoridades comenzaron el 27 de agosto a administrar la vacuna Ervebo a trabajadores sanitarios y personal de primera línea.

La vacuna demostró eficacia frente al ebolavirus Zaire, pero todavía se estudia qué nivel de protección puede ofrecer ante la variante que provoca la actual epidemia. Para reforzar la respuesta se dispusieron 70.000 dosis, de las cuales 50.000 están destinadas al personal con mayor riesgo de exposición y otras 20.000 serán utilizadas dentro de un ensayo clínico.

Mientras avanzan los estudios, la situación continúa siendo considerada una emergencia sanitaria internacional. La posibilidad de que aparezcan casos en países vecinos obliga a reforzar los controles fronterizos y la vigilancia epidemiológica.

Sin embargo, el principal desafío sigue estando dentro de la República Democrática del Congo. La combinación entre una epidemia de rápida expansión, millones de desplazados y zonas controladas por grupos armados convierte la respuesta contra el ébola en una carrera donde cada interrupción sanitaria puede generar nuevas cadenas de contagio.