01/09/2026 - Edición Nº1302

Política

Contra la violencia

Cristina Kirchner acercó a Massa, Pichetto, Grabois y Alfonsín a cuatro años del atentado

01/09/2026 | Dirigentes de distintos espacios firmaron un documento contra la violencia política y la eliminación del adversario.



A cuatro años del atentado contra Cristina Fernández de Kirchner, dirigentes provenientes del peronismo, el radicalismo y otras fuerzas políticas confluyeron en una declaración que busca llevar la discusión más allá de la figura de la expresidenta y plantear un límite común frente a la violencia política.

El documento, titulado “La democracia no admite la eliminación del adversario”, recuerda lo ocurrido el 1° de septiembre de 2022, cuando un hombre apuntó un arma contra la cabeza de la entonces vicepresidenta y gatilló a centímetros de su rostro.

A partir de aquel episodio, los firmantes plantearon la necesidad de volver a discutir las condiciones políticas, culturales y comunicacionales que, según sostienen, precedieron al ataque. En ese marco, señalaron los discursos de odio, las campañas de estigmatización, las noticias falsas, las operaciones de desinformación y distintas expresiones de violencia política.

Pero uno de los datos más relevantes de la declaración está en quiénes decidieron suscribirla: referentes de espacios con diferencias políticas e ideológicas importantes aparecen reunidos alrededor de un mismo pronunciamiento.

De Massa y Pichetto a Grabois y Alfonsín

Entre las firmas aparecen José Mayans por el Partido Justicialista; Diego Giuliano y Sergio Massa por el Frente Renovador; Miguel Ángel Pichetto por Encuentro Republicano Federal; Martín Sabbatella por Nuevo Encuentro; Guillermo Moreno por Principios y Valores; y Leopoldo Moreau por el Movimiento Nacional Alfonsinista.

La lista continúa con Juan Grabois, de Patria Grande; Ricardo Alfonsín, del Frente Amplio por la Democracia; Federico Storani, de Radicalismo Auténtico; Carlos Castagneto, de Kolina; Mario Secco, del Frente Grande; Emilio Pérsico, de La Patria de los Comunes; Carlos Heller, del Partido Solidario; Jorge Rivas, de Unidad Socialista; y Claudio Lozano, de Unidad Popular.

También suscribieron Gustavo López, Esteban San Pedro, Eduardo Sigal, Juan Carlos Alderete, Lucrecia Monteagudo, Jorge Kreyness, Matías Barroetaveña y Humberto Tumini, en representación de sus respectivos espacios.

La diversidad de nombres le otorga al pronunciamiento uno de sus principales componentes políticos: dirigentes provenientes de distintas tradiciones y con posiciones enfrentadas en numerosos debates confluyeron esta vez alrededor de una condena a la violencia y un llamado a reconocer la legitimidad del adversario.

Entre las ausencias de la nómina aparece la del gobernador bonaerense Axel Kicillof, quien no figura entre los dirigentes que suscribieron la declaración. El dato sobresale por el peso que tiene el mandatario dentro del peronismo y por tratarse de un pronunciamiento en respaldo a Cristina Kirchner, aunque entre los firmantes sí aparecen dirigentes de distintos sectores del espacio, además de referentes de otras tradiciones políticas.

Kicillof, Cristina y Massa, una foto que incluso en esta emblemática fecha, parece muy lejana.

Una advertencia sobre el clima político

El documento sostiene que el atentado contra Cristina Kirchner “no puede ser reducido a un episodio aislado ni desvinculado del clima político que lo precedió”.

En ese sentido, los firmantes cuestionan lo que consideran una instalación sistemática de discursos de odio, campañas de estigmatización y desinformación contra quienes participan de la vida pública y, particularmente, contra la expresidenta.

La declaración también incorpora una crítica a la denominada “antipolítica”. Según el texto, no se trata solamente del rechazo espontáneo de una parte de la sociedad hacia sus representantes, sino de un sentido común que habría sido alimentado por sectores del poder económico y amplificado a través de medios de comunicación, redes sociales y plataformas digitales.

“Cuando la política es presentada sistemáticamente como corrupción; cuando el dirigente político es convertido en enemigo; cuando la militancia es ridiculizada o criminalizada”, advierten los dirigentes, comienza a deteriorarse la convivencia democrática.

En ese mismo diagnóstico incluyen las prácticas conocidas como lawfare, que el documento caracteriza como la utilización de mecanismos judiciales, políticos y comunicacionales para perseguir, disciplinar o excluir dirigentes de la competencia democrática.

El planteo central es que la combinación de persecución judicial, operaciones mediáticas, noticias falsas y hostigamiento en redes puede terminar naturalizando situaciones que deberían resultar inadmisibles dentro de un sistema democrático.

Un mensaje que busca superar al kirchnerismo

La declaración procura explícitamente que el aniversario del atentado no quede circunscripto a Cristina Kirchner, al peronismo o a quienes mantienen una identificación política con la expresidenta.

“Este aniversario no interpela exclusivamente al peronismo ni a quienes acompañan políticamente a Cristina Fernández de Kirchner. Interpela al conjunto del sistema democrático argentino”, señala.

A partir de esa premisa, los firmantes proponen un acuerdo básico entre las fuerzas políticas: que al adversario se lo enfrente “con ideas, argumentos, organización política y votos” y que ninguna disputa convierta el ejercicio de la actividad política en un riesgo para la libertad, la integridad o la vida de una persona.

El documento incorpora además una referencia a los 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976. Los autores aclaran que se trata de contextos históricos “profundamente diferentes” y rechazan establecer equivalencias simplificadoras, aunque reivindican una enseñanza que consideran central: ningún proyecto de país puede construirse sobre la eliminación de quien piensa distinto.

Recuperar “la legitimidad del adversario”

Hacia el final, la declaración plantea uno de sus conceptos centrales: recuperar “la legitimidad del adversario”.

Los firmantes aclaran que defender ese principio no implica imaginar una política sin conflicto. Por el contrario, definen a la actividad política como discusión y confrontación de intereses, proyectos, valores e ideas.

El límite, sostienen, aparece cuando esa disputa deriva en la deshumanización o en la negación del derecho del otro a participar de la vida pública.

“Poder discutir profundamente sin negar el derecho del otro a existir políticamente. Poder confrontar sin deshumanizar”, expresa el documento, que también plantea que ninguna derrota electoral puede habilitar la persecución y ninguna diferencia justificar la violencia.

Finalmente, los dirigentes expresan su solidaridad con Cristina Kirchner al cumplirse un nuevo aniversario del atentado y asumen el compromiso de reivindicar el ejercicio de la política, la palabra frente a la violencia, el debate frente a la estigmatización y la participación frente a la antipolítica.

“Nunca más la eliminación del adversario. Nunca más la violencia política. Más democracia. Más participación. Más política”, concluye la declaración.

 

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