El éxito rotundo de Obsession, la cinta de terror que se convirtió en el fenómeno del año al superar los 500 millones de dólares de recaudación global partiendo de un presupuesto de apenas 750 mil dólares, quedó empañado por un conflicto judicial en los tribunales de California. La productora ejecutiva Leonora Ann Darby presentó una demanda contra James Harris y Mark Lane, cofundadores de Tea Shop Productions, acusándolos de incumplir los acuerdos económicos y de excluirla de los beneficios financieros generados por la película.
Según los documentos presentados en el tribunal estatal, Darby sostiene que sus colegas desconocieron un pacto cerrado en 2024 que le garantizaba el derecho a percibir un tercio de las ganancias netas de las producciones que liderara. A pesar de figurar formalmente en los créditos como productora ejecutiva, la demanda argumenta que en la práctica ejerció las funciones de productora principal dentro de la dinámica interna de la compañía, un rol que sus socios decidieron desestimar una vez que el largometraje se transformó en un éxito multimillonario.

La intervención de Darby resulta clave en el expediente, donde afirma haber "rescatado" la película en un momento crítico del montaje. La demanda detalla que la edición original había sido quitada de las manos del director Curry Barker y otorgada a un nuevo editor, una decisión que afectaba negativamente el resultado. De acuerdo a lo presentado, Darby exigió que se devolviera el control del montaje al cineasta y promovió la realización de reshoots estratégicos para corregir fallos narrativos, medidas que terminaron ejecutándose con éxito.
En el plano creativo, la ejecutiva asegura haber aportado notas fundamentales para definir los arcos de los personajes principales y recomendó profundizar en los aspectos sobrenaturales de la trama, incorporando la escena clave que confirmó el rumbo del filme. Posteriormente, asumió el liderazgo de los trabajos finales para garantizar la entrega a tiempo de la cinta en el Festival Internacional de Cine de Toronto, mercado donde la distribuidora Focus Features adquirió los derechos de distribución por 16,2 millones de dólares.

El conflicto económico se profundizó tras el fenomenal desempeño en salas. De acuerdo con la acusación, Harris y Lane comenzaron a limitar la presencia de Darby en el ámbito público, excluyéndola del estreno oficial y de la cobertura mediática sobre el proyecto. Si bien en un inicio la ejecutiva recibió un pago de 300 mil dólares tras detectar movimientos financieros en la cuenta de recaudación del filme, poco tiempo después se le revocó el acceso a la información contable y se le notificó que cualquier compensación futura quedaría a discreción de los responsables.
Las tensiones culminaron cuando la productora ofreció redactar un nuevo contrato de consultoría y un acuerdo de primera opción que eliminaba explícitamente su participación en las ganancias de la película. Ante este escenario, la representación legal de Darby, encabezada por el abogado Thomas K. Richards, aseguró en un comunicado que su clienta "ha presentado reclamos serios y sustanciales, respaldados por un registro fáctico detallado", manifestando que se encuentra "confiada en su caso e intencionada a llevarlo hasta las últimas consecuencias".
Esta disputa legal asegura revelar un patrón prolongado de compromisos incumplidos en Tea Shop Productions, donde según la querella se le prometió reiteradamente un trato de equidad laboral que no se reflejó en la práctica. Darby integró la firma en 2019 como ejecutiva de desarrollo y ascendió en la estructura tras producir largometrajes como A Banquet (2021), The Surfer (2024) y Tornado (2025).