Este martes 1° de septiembre se cumplen exactamente cuatro años del intento de asesinato contra Cristina Kirchner.
Aquella noche de 2022, un hombre le apuntó con un arma cargada a pocos centímetros del rostro, gatilló dos veces pero el disparo no salió.
El episodio conmocionó al país y generó una fuerte reacción institucional. Pero aquella noche también dejó una controversia política que volvió a aparecer con fuerza durante los meses siguientes: la decisión de Patricia Bullrich, entonces presidenta del PRO y una de las principales dirigentes de la oposición, de no publicar un mensaje explícito de repudio al atentado.
Mientras Mauricio Macri, Horacio Rodríguez Larreta y otros referentes de Juntos por el Cambio condenaron públicamente el ataque, Bullrich eligió cuestionar al entonces presidente Alberto Fernández por su discurso posterior al intento de magnicidio.
Alberto Fernández habló por cadena nacional y definió lo ocurrido como "el hecho más grave que ha sucedido desde que hemos recuperado nuestra democracia".
Además, decretó un feriado nacional para el día siguiente con el objetivo de permitir que la sociedad pudiera manifestarse "en defensa de la vida, de la democracia y en solidaridad" con la vicepresidenta.
Miles de personas se movilizaron hacia Plaza de Mayo y distintos puntos del país. El Congreso expresó su "total repudio al atentado" y convocó a una sesión especial. La Corte Suprema, por su parte, manifestó "el más enérgico repudio al atentado" y expresó su compromiso para esclarecerlo.
En ese contexto, la mayoría de los principales dirigentes opositores también condenó públicamente el ataque.
Mauricio Macri publicó: "Mi repudio absoluto al ataque sufrido por Cristina Kirchner". Horacio Rodríguez Larreta expresó "mi total solidaridad" y "mi más enérgico repudio y condena a lo sucedido". Bullrich tomó otro camino.
Mi repudio absoluto al ataque sufrido por Cristina Kirchner que afortunadamente no ha tenido consecuencias para la vicepresidenta. Este gravísimo hecho exige un inmediato y profundo esclarecimiento por parte de la justicia y las fuerzas de seguridad.
— Mauricio Macri (@mauriciomacri) September 2, 2022
En las primeras horas del 2 de septiembre, cuando todavía no había pasado una noche completa desde el ataque, Bullrich no publicó un mensaje de solidaridad con Cristina Kirchner ni un repudio directo al intento de asesinato.
Su mensaje estuvo dirigido contra Alberto Fernández. "El presidente está jugando con fuego: en vez de investigar seriamente un hecho de gravedad, acusa a la oposición y a la prensa, y decreta un feriado para movilizar militantes", escribió la entonces titular del PRO.
Y agregó: "Convierte un acto de violencia individual en una jugada política. Lamentable".
La diferencia con el resto del arco opositor fue evidente. Mientras dirigentes de Juntos por el Cambio condenaban el atentado y pedían el rápido esclarecimiento judicial, Bullrich centró su crítica en el comportamiento del Gobierno.
La discusión no fue solamente sobre el contenido del mensaje, sino también sobre aquello que no había dicho: el repudio explícito al intento de asesinato.
El presidente está jugando con fuego: en vez de investigar seriamente un hecho de gravedad, acusa a la oposición y a la prensa, y decreta un feriado para movilizar militantes. Convierte un acto de violencia individual en una jugada política. Lamentable.
— Patricia Bullrich (@PatoBullrich) September 2, 2022
La propia Bullrich explicaría su decisión en septiembre de 2023, durante una entrevista con Radio Con Vos, en plena campaña presidencial.
La dirigente aseguró que inicialmente había pensado en repudiar el ataque. "Yo estaba por hacer un repudio y Alberto Fernández salió diciendo que éramos nosotros", explicó.
Según su reconstrucción, decidió no hacerlo después de escuchar el discurso presidencial y considerar que el Gobierno estaba responsabilizando políticamente a la oposición.
"Cuando escuché al presidente de la Nación diciendo 'esto es producto de la oposición', dije: bueno, ellos ya tienen el atentado, y el enemigo, y el culpable", sostuvo.
Y fue todavía más contundente: "Yo no me prendo a denunciar algo que ellos mismos están diciendo que somos nosotros".
Bullrich también planteó que no consideraba que una dirigente política estuviera obligada a realizar una condena pública: "La condena o no la condena es una decisión que yo considero que a mí nadie me puede obligar a decir lo que yo pienso o no pienso decir".
En aquella entrevista, además, reconoció que había comenzado a escribir un mensaje de repudio y decidió frenarlo: "Yo, que estaba por escribir algo, digo: no, en estas condiciones en las que ellos se están aprovechando de esta circunstancia grave de la democracia para ponernos a nosotros en el paredón, yo me corro del paredón”. "No soy tan estúpida para dejarme acribillar", agregó.
Pocos días después del atentado, Bullrich había dado una explicación similar, aunque todavía no había reconocido que había llegado a redactar un mensaje de repudio.
"Yo siempre condeno todo lo que está por fuera del imperio de la ley, toda clase de violencia", había señalado.
Pero sostuvo que, al saber que Alberto Fernández hablaría por cadena nacional, decidió esperar. "Me pareció que la actitud responsable de una jefa partidaria era esperarlo para ver si tenía alguna interpretación de lo sucedido", afirmó.
Bullrich dijo entonces: "Como los conozco, me imaginé que iban a hacer uso político de esta situación".
Después de escuchar al Presidente, consideró que el discurso había sido "de una enorme bajeza, partidizado y radicalizado". Su interpretación fue que el Gobierno había transformado el atentado en una disputa política.
La controversia adquirió otra dimensión en 2023, cuando Cristina Kirchner vinculó públicamente a Bullrich con una presunta maniobra de encubrimiento del atentado.
La acusación surgió a partir de la denominada "pista Milman", que tomó impulso luego de que Jorge Abello, un asesor legislativo, declarara haber escuchado al entonces diputado Gerardo Milman decir en el bar Casablanca, dos días antes del ataque: "Cuando la maten, yo estoy camino a la Costa".
Milman estaba acompañado por sus asesoras Ivana Bohdziewicz y Carolina Gómez Mónaco, quienes posteriormente negaron haber escuchado esa frase.
La investigación también incorporó el episodio relacionado con el celular de Bohdziewicz. La asesora declaró que había borrado información de su teléfono en una oficina vinculada a Bullrich, lo que generó nuevas sospechas y llevó a Cristina Kirchner a hablar de un supuesto encubrimiento.
En mayo de 2023, Cristina publicó en redes sociales que resultaba "muy impresionante no sólo la naturalización de la violencia política sobre mi persona, sino también el encubrimiento del intento de asesinato ocurrido el 1 de septiembre".
Bullrich rechazó las acusaciones y sostuvo que se trataba de una construcción política. "Es una construcción política de Cristina querer encontrar que atrás de la banda de los copitos hay alguien", respondió entonces.
La hipótesis que vinculaba a Milman con la planificación del atentado no logró ser acreditada judicialmente.
En octubre de 2025, la jueza federal María Eugenia Capuchetti archivó parcialmente la investigación sobre Milman al considerar que no había elementos suficientes para continuar sosteniendo su vinculación con el ataque. Además, el testigo Jorge Abello fue citado a indagatoria por falso testimonio.
El análisis del teléfono que Milman entregó a la Justicia tampoco encontró evidencia que lo vinculara con la planificación del atentado. Gendarmería examinó más de 650.000 registros y no halló elementos que permitieran establecer esa conexión.
La Cámara Federal porteña confirmó posteriormente el archivo de esa investigación y consideró que no existían elementos suficientes para sostener la acusación de una eventual autoría intelectual atribuida a Milman.
En junio de 2026, además, la Cámara Federal de Casación Penal declaró inadmisible el recurso extraordinario presentado por Cristina Kirchner para llevar esa discusión ante la Corte Suprema.