02/09/2026 - Edición Nº1303

Internacionales

Violencia criminal

Carteles mexicanos multiplican por diez los ataques con explosivos desde 2024

01/09/2026 | Autobombas, minas y drones explosivos muestran una nueva capacidad de ataque del crimen organizado mexicano.



Los grupos criminales mexicanos están incorporando autobombas, minas terrestres y pequeños drones cargados con explosivos a sus enfrentamientos contra autoridades y organizaciones rivales. La evolución supone un cambio cualitativo en la violencia, porque permite atacar instalaciones, vehículos o posiciones policiales a distancia y reduce la necesidad de exponer directamente a hombres armados en enfrentamientos abiertos.

Zacatecas registró apenas un incidente de este tipo durante 2024. La cifra subió a seis en 2025 y ya alcanza diez ataques en lo que va de 2026, según autoridades de seguridad estatales. La progresión muestra que los explosivos están dejando de ser episodios aislados para convertirse en una herramienta cada vez más frecuente dentro de las disputas entre organizaciones criminales.

 


Zacatecas es una ciudad del centro de México. Es conocida por ser un centro minero de plata del siglo XVI. Un tren subterráneo conduce a la antigua mina El Edén, con formaciones rocosas y antiguas máquinas mineras. 

Una autobomba dejó 11 heridos

El episodio más reciente ocurrió en Ojocaliente, donde un vehículo cargado con explosivos fue abandonado frente a la sede de la Policía municipal. La detonación dejó al menos 11 heridos, incluidos dos policías, y produjo daños en alrededor de 40 edificaciones, ampliando el impacto mucho más allá del objetivo inmediato y afectando viviendas y comercios cercanos.

La hipótesis inicial apunta a una represalia de un grupo criminal después de la detención de uno de sus integrantes. Sin embargo, el caso encaja dentro de una tendencia más amplia: durante los últimos meses también se registraron drones cargados con explosivos y artefactos colocados en caminos utilizados por fuerzas de seguridad o grupos rivales.


Los ataques con explosivos en Zacatecas pasaron de uno en 2024 a diez durante 2026.

El crimen organizado cambia de capacidad

El problema ya no consiste únicamente en la frecuencia de los enfrentamientos. La utilización de explosivos controlados a distancia permite atacar instalaciones policiales, convoyes y comunidades sin necesidad de un contacto directo, aumentando el radio de acción de las organizaciones y obligando a las fuerzas de seguridad a modificar sus protocolos tradicionales de respuesta.

Michoacán también ha registrado incidentes similares, incluso con víctimas entre integrantes de las Fuerzas Armadas. La expansión geográfica de estas tácticas demuestra que no se trata de una particularidad exclusiva de Zacatecas. El salto de uno a diez ataques en apenas dos años muestra que los explosivos empiezan a ocupar un lugar estable dentro del arsenal del crimen organizado mexicano.


Carteles mexicanos incorporan autobombas, minas y drones explosivos a sus operaciones.

La evolución también plantea un problema adicional para las autoridades: detectar un vehículo armado, una mina improvisada o un dron requiere capacidades técnicas distintas a las utilizadas contra grupos armados convencionales. México enfrenta así no solo organizaciones criminales numerosas, sino estructuras que están incorporando herramientas más sofisticadas para ampliar su capacidad de intimidación y ataque.