Erin Piacenti, vicepresidenta de Bank of America, murió después de ser apuñalada en un ataque aparentemente aleatorio en Times Square, uno de los puntos de mayor circulación turística de Nueva York. La ejecutiva tenía 32 años y fue trasladada a un hospital tras la agresión, pero murió por las heridas sufridas.
El episodio comenzó alrededor de las 16:30 del lunes en las inmediaciones de la Séptima Avenida. Según la reconstrucción policial, la agresora llevaba dos cuchillos y primero atacó a un hombre de 68 años que acababa de salir del metro. Segundos después avanzó por la avenida y atacó a Piacenti, sin que las autoridades hayan encontrado hasta ahora una relación entre la sospechosa y las víctimas.
Los agentes localizaron posteriormente a la mujer armada cerca de una dependencia policial de Times Square. La sospechosa ignoró las órdenes para que soltara los cuchillos y los intentos iniciales de reducirla con armas eléctricas no consiguieron detenerla. Dos policías abrieron fuego cuando avanzó hacia ellos todavía armada, y la mujer murió posteriormente. El segundo hombre apuñalado sobrevivió.
Las autoridades consideran que las dos agresiones fueron aleatorias y no encontraron indicios de terrorismo. El caso adquiere especial impacto por haber ocurrido a plena luz del día en una zona sometida a fuerte vigilancia y utilizada diariamente por miles de trabajadores, residentes y turistas.

El episodio contrasta con la tendencia general de Nueva York. Durante los primeros siete meses de 2026, la ciudad registró 149 homicidios, frente a 193 durante el mismo período del año anterior, mientras los principales delitos disminuyeron 12,7% solamente en julio. La Policía también informó mínimos históricos en tiroteos y víctimas de armas de fuego.
Eso no reduce la gravedad de lo sucedido en Times Square, pero cambia su lectura: el asesinato de Piacenti ocurre mientras los indicadores generales de violencia mejoran, mostrando cómo un ataque individual e imprevisible puede alterar rápidamente la percepción de seguridad incluso en una ciudad donde las estadísticas avanzan en la dirección contraria.