02/09/2026 - Edición Nº1303

Economía

Privatización energética

El giro en Transener: millones para los Neuss y una pregunta sobre la valuación

02/09/2026 | Tras pagar US$356 millones por la participación estatal en la controlante de Transener, se aprobó una millonaria distribución de fondos.



La venta de la participación estatal en Transener abrió una nueva controversia a pocos días de concretarse el cambio de accionistas. Edison Energía, vinculada a los hermanos Neuss, y Genneia comenzaron su nueva etapa en la principal transportista eléctrica del país con el cobro de dividendos provenientes de ganancias que la compañía había acumulado antes de su llegada.

El movimiento involucró una distribución total de $253.536 millones, equivalentes a unos US$170 millones. De ese monto, a Edison y Genneia les correspondieron alrededor de US$22,3 millones a cada una por su participación indirecta en la compañía. En conjunto, recibieron aproximadamente US$44,6 millones.

El episodio generó cuestionamientos por el momento en que se produjo el reparto. La reserva utilizada para pagar esos dividendos ya existía antes de que los privados terminaran de asumir el control de la participación que pertenecía al Estado.

Sin embargo, el reparto de dividendos luego de una compraventa empresaria no implica por sí mismo una irregularidad. La discusión pasa por otro lado: cuánto pesaban esas ganancias acumuladas en la valuación de la participación que el Gobierno decidió vender.


Transener opera una parte estratégica de la red de transporte eléctrico de alta tensión del país

De la salida del Estado al reparto de dividendos

Para entender qué ocurrió hay que retroceder algunos meses.

El Gobierno había decidido desprenderse de la participación que Energía Argentina (ENARSA) tenía en Citelec, sociedad que controla el 52,65% de Transener.

El proceso despertó interés entre algunos de los principales jugadores del negocio energético. Por la participación estatal hubo tres ofertas: Edenor propuso US$230 millones; Central Puerto, US$301 millones; y el consorcio integrado por Edison y Genneia presentó la propuesta más alta, de US$356,17 millones.

De esa manera, los dos grupos se quedaron con el paquete que hasta entonces pertenecía a ENARSA. Pero antes de que terminara de concretarse el traspaso ocurrió un hecho que ahora vuelve a quedar en el centro de la discusión.

A fines de abril, cuando el Estado todavía participaba indirectamente de Transener, los accionistas de la compañía resolvieron reservar $522.590 millones de ganancias para la posibilidad de pagar dividendos en el futuro.

Es decir, cuando se realizó la operación de venta, Transener ya tenía acumulada una importante cantidad de recursos generados previamente.Cuatro meses más tarde llegó la decisión de utilizar parte de esa reserva.


Juan y Patricio Neuss avanzaron en el negocio energético a través del Grupo Edison

Cuánto recibieron los nuevos accionistas

El 27 de agosto, ya con la nueva estructura accionaria, el directorio decidió utilizar $253.536 millones de aquella reserva para distribuir dividendos en efectivo.

Se trató de aproximadamente la mitad del monto que había quedado reservado meses atrás. Pero hay una diferencia importante entre los $253.536 millones distribuidos por Transener y el dinero que efectivamente recibieron quienes adquirieron la participación de ENARSA.

Edison y Genneia no son propietarias de la totalidad de Transener. Cada una posee, de manera indirecta, alrededor del 13,15% de la transportista. Por esa participación, cada grupo recibió aproximadamente US$22,3 millones. Entre ambos, el cobro alcanzó los US$44,6 millones.

Pampa Energía, que también participa de Citelec y mantiene indirectamente alrededor del 26,3% de Transener, recibió otros US$44,7 millones.

Esto significa que no es correcto interpretar que los nuevos compradores recuperaron inmediatamente los $253.536 millones ni que utilizaron directamente ese dinero para pagar la privatización.

El consorcio había desembolsado US$356,17 millones para adquirir la participación de ENARSA, mientras que posteriormente sus integrantes recibieron, en conjunto, cerca de US$44,6 millones como accionistas.

La discusión detrás de los US$44,6 millones

Cobrar dividendos inmediatamente después de adquirir una compañía puede resultar llamativo, pero no es necesariamente excepcional.

Cuando un inversor compra acciones de una empresa también adquiere los derechos económicos asociados a ellas. Si posteriormente se aprueba una distribución de utilidades acumuladas, participa del reparto en función del porcentaje que posee.

Desde el sector energético también remarcan que la reserva utilizada para pagar los dividendos había sido constituida antes de la llegada de los nuevos accionistas.

Además, Transener ya había realizado distribuciones anteriormente. Durante 2025, por ejemplo, repartió alrededor de $134.200 millones.

El interrogante que deja la operación, entonces, es diferente: si Transener ya contaba con cientos de miles de millones de pesos acumulados y disponibles para futuras distribuciones, ¿cómo se contempló esa situación patrimonial al establecer el valor de la participación que vendió el Estado?

El precio ofrecido por Edison y Genneia había sido, además, el más alto de la licitación y superó ampliamente las propuestas de sus competidores.

Por eso, el debate no se limita al pago de los dividendos, sino que vuelve sobre las condiciones económicas bajo las cuales el Gobierno decidió desprenderse de su participación.


Transener tiene a su cargo más de 12.000 kilómetros de líneas de alta tensión

Una empresa clave para el sistema eléctrico

La importancia de la operación también está relacionada con el lugar que ocupa Transener dentro del sistema energético.

La compañía tiene a su cargo más de 12.000 kilómetros de líneas de alta tensión y es uno de los eslabones centrales para transportar la electricidad desde los puntos donde se genera hasta las redes que luego abastecen a hogares y empresas.

Con la venta de la participación de ENARSA en Citelec, el Gobierno avanzó en su estrategia de reducir la presencia estatal dentro del sector energético.

Los compradores, por su parte, son grupos que vienen ampliando su participación en ese mercado. Edison, vinculada a los hermanos Neuss, avanzó durante los últimos años sobre distintos activos energéticos, mientras que Genneia, presidida por Jorge Brito, ya tenía una fuerte presencia principalmente en generación renovable.

El Estado, de todos modos, no desapareció completamente de Transener. El Fondo de Garantía de Sustentabilidad de ANSES todavía conserva acciones de la transportista.

La distribución de los $253.536 millones suma ahora un nuevo capítulo a la privatización: apenas concretado el cambio de accionistas, quienes ingresaron a la compañía comenzaron a participar de ganancias que habían sido generadas y acumuladas antes de su llegada.