03/09/2026 - Edición Nº1304

Política

Memoria, Verdad y Justicia

Los fusilados de Racing: el documental que reconstruye una verdad silenciada

02/09/2026 | El filme reconstruye un operativo ilegal que dio muerte a seis personas ocurrido en 1977.



Este miércoles 2 de septiembre a las 19 horas, en Tiempos de Memoria, Caseros 231, Florida, se proyectará -con entrada libre y gratuita- Los fusilados de Racing. La actividad incluye un debate posterior con la presencia de su director, Rodolfo Petriz. La historia es absolutamente real. Ocurrió el 22 de febrero de 1977, fecha en que seis personas —cuatro hombres y dos mujeres— fueron fusiladas junto a un paredón ubicado en las inmediaciones de la puerta 19 del estadio de Racing Club, en Avellaneda.

Durante décadas, el episodio quedó prácticamente fuera del radar público. Hoy, este documental -fruto de un arduo trabajo de investigación, recopilación de fuentes y documentos- vuelve sobre aquella historia e intenta reconstruir qué ocurrió, quienes fueron las víctimas y qué pasó con los asesinos.

Una masacre que quedó en silencio

La particularidad del caso no reside únicamente en la brutalidad del crimen. También en el silencio que lo rodeó. Según contó Petriz a NewsDigitales, el episodio no tuvo una difusión significativa en los diarios de la época y permaneció durante años como un recuerdo transmitido entre algunos vecinos de la zona.

La investigación del realizador permitió recuperar una historia que había quedado al margen de las investigaciones más conocidas sobre los crímenes cometidos durante la última dictadura. Casi cincuenta años después, todavía persiste una pregunta elemental: ¿Quiénes eran esas seis personas?

El testimonio que abrió la investigación

Petriz llegó a la historia a partir de un testimonio surgido durante un juicio por delitos de lesa humanidad. Un hombre que había declarado sobre otro fusilamiento contó que también tenía conocimiento de lo ocurrido aquella noche en las inmediaciones del estadio de Racing. Su relato terminó convirtiéndose en el punto de partida de una investigación que cinco años después se transformaría en una película.

El testimonio tenía, además, un vínculo inesperado con uno de los grandes ídolos de la historia de Racing: Oreste Omar Corbatta. Según relató Petriz, el testigo conocía al futbolista y había llegado junto a él hasta las inmediaciones de la cancha durante aquella madrugada. Allí se encontraron con los cuerpos. Aquella escena quedó grabada en la memoria del hombre, que durante cuatro décadas conservó el recuerdo antes de hacerlo público.

Seis víctimas sin identificar

Uno de los principales objetivos de la investigación fue establecer la identidad de las víctimas. Para reconstruir la historia, Petriz consultó archivos, entrevistó testigos y recurrió a especialistas, entre ellos integrantes del Equipo Argentino de Antropología Forense, la Comisión Provincial por la Memoria y el Archivo Provincial por la Memoria.

También trabajó junto al periodista y abogado Pablo Llonto, quien lo patrocinó cuando el realizador decidió constituirse como querellante. Sin embargo, la investigación todavía no consiguió responder la pregunta central. Las seis víctimas continúan sin ser identificadas Y esa ausencia es precisamente una de las razones por las que el documental mantiene abierta la historia: no pretende cerrar aquello que todavía no pudo ser reconstruido.

Pablo Llonto.

El miedo sobrevivió a la dictadura

La investigación también permitió recuperar una dimensión menos visible de la represión: el miedo de quienes sobrevivieron. El cineasta contó que algunos testigos aceptaron aportar información, pero tuvieron reparos a la hora de aparecer frente a una cámara. No se trataba solamente de recordar un hecho ocurrido décadas atrás. Eran personas que habían atravesado los años del terrorismo de Estado y que todavía conservaban las marcas de aquella experiencia.

El director también se encontró con personas vinculadas al aparato policial de aquellos años que podían aportar información. En algunos casos, sin embargo, quedó la sospecha de que todavía había cosas que no habían sido contadas. La película se convierte así no solamente en una reconstrucción de un crimen, sino también en una exploración de los silencios y los temores que permitieron que esa historia permaneciera oculta durante tanto tiempo.

Contra el “por algo será”

Durante la entrevista, Petriz recuperó una expresión que atravesó buena parte de la discusión social alrededor de los crímenes de la dictadura: “por algo será”. El realizador explicó que ninguno de los testigos que entrevistó respondió de esa manera al hablar de las víctimas, aunque señaló que todavía existen personas que sostienen esa mirada.

Frente a esa lógica, su investigación propone otra respuesta: preguntar, buscar y reconstruir. Porque detrás de cada cuerpo sin identificar existe una persona, una historia y una familia que merece saber qué ocurrió.

Una historia que todavía incomoda

En otro orden de cosas, Petriz se refirió al contexto político en el que se estrenó la película y al resurgimiento de discursos que reivindican determinados aspectos de la dictadura.

Para el realizador, ese escenario hacía todavía más necesario recuperar historias que permanecieron ocultas y discutirlas públicamente: “Hay que echar luz sobre esos años”, sostuvo entonces Petriz.

 

 

Relacionadas
Más Noticias