Un día como hoy pero de 1950, Racing Club vivió uno de sus días más importantes de su historia: inauguró oficialmente su estadio, el Presidente Perón, más conocido como el "Cilindro de Avellaneda".
Lo hizo con una victoria por 1 a 0 ante Vélez Sarsfield, en un partido correspondiente a la fecha 21 del campeonato argentino de Primera División. El único gol del encuentro fue marcado por Llamil "Turco" Simes, minutos después del arranque del segundo tiempo.
El estadio se levantó en el corazón de Avellaneda, en la intersección de las calles Alsina y Cuyo (hoy Pasaje Corbatta), pese a que el propio Juan Domingo Perón había sugerido en su momento que la construcción se hiciera en la zona de Retiro. La dirigencia académica insistió con Avellaneda.
Con el 0-0 en el marcador y las tribunas ansiosas por gritar el primer gol en el flamante estadio, apareció el "Turco" Llamil Simes apenas iniciado el segundo tiempo. Su remate quedó grabado en la memoria del hincha académico: fue el primer gol en la historia del Cilindro y le dio el triunfo a Racing.
El 16 de agosto de 1946 el Poder Ejecutivo Nacional firmó el Decreto 7.395, y se le otorgó al club un préstamo de 3.000.000 de pesos para la construcción. Poco después, a los 3 millones originales se sumaron, gracias a las gestiones de Ramón Cereijo, otros 8 millones pagaderos en un plazo "no mayor a los 65 años".

Cereijo fue ministro de Hacienda, el hombre más futbolero de los ministros peronistas, hincha de Racing, y el que instrumentó todas las ayudas del gobierno justicialista a los clubes que remodelaron sus estadios en esa época.
La ceremonia inaugural, aquel 3 de septiembre de 1950, contó con la presencia del propio Presidente Perón, de Eva Duarte y de un enorme despliegue de altos funcionarios del Gobierno y del deporte. En el Salón de Honor se descubrió un busto del General Perón, mientras las tribunas repletas cantaban por su equipo, orgullosas de estrenar semejante coliseo.
El periodista Carlos Aira es uno de los historiadores de fútbol más importantes del país y explicó en distintas ocasiones que la idea de la construcción del estadio tenía como trasfondo que fuera sede de los Juegos Olímpicos, que el Gobierno nacional quería que se realizaran en Buenos Aires en 1956.
El mismo estudio de arquitectura que levantó la cancha de Huracán, tuvo a su cargo la construcción del Cilindro. Con una buena base de dinero, se empezó a construir en marzo de 1947 y se finalizó en agosto de 1950.

Fue una construcción compleja y difícil por los detalles del estadio. La semana previa a la apertura oficial de la cancha, se realizó una suerte de inauguración privada y se invitó a Perón a conocerla durante un entrenamiento del equipo.
Bajo un sol radiante y dentro del campo de juego, muy cerca del túnel, esperaban ansiosos el presidente de Racing Carlos Pailot, Ramón Cereijo y Carlos Aloé. Cuando Perón salió por el túnel, caminó unos metros por la línea de cal, se detuvo y miró alrededor: la cara de los funcionarios tenía una sonrisa de oreja a oreja. Habrán pensado internamente “mirá el estadio que te hicimos”.
Perón se quedó parado, lo llamó a Cereijo y le dijo: “Hijo de puta, esta cancha de mierda hiciste”. El funcionario, pálido e inmóvil, sólo pudo decir: “General, ¿qué pasa?”.
Perón, con su visión social y estratégica del deporte, que apuntaba a tener los Juegos Olímpicos en Buenos Aires, le dijo: “Falta la pista de atletismo”. Además de la pista, también se olvidaron de construir las cabinas de prensa. Los muchachos, hicieron una gran cancha, pero solamente de fútbol.