El movimiento feminista a nivel mundial perdió a una de sus referentes más importantes tras el fallecimiento de Gloria Steinem a los 92 años. La célebre escritora, activista y cofundadora de la revista Ms. murió en su hogar de la ciudad de Nueva York rodeada de sus seres queridos, tras una trayectoria de casi un siglo dedicada a abogar por la igualdad, los derechos reproductivos y el fin del sexismo. A lo largo de las décadas, su impacto social y cultural trascendió, alcanzando incluso a la industria cinematográfica de Hollywood.
Entre los momentos más singulares de su legado resalta una anécdota vinculada a un papel decisivo en la carrera de Leonardo DiCaprio. A finales de los años noventa, el actor venía de convertirse en la estrella de cine más grande del planeta gracias al fenómeno masivo de Titanic. Sin embargo, cuando estaba a punto de encarnar a Patrick Bateman, el sangriento protagonista de la adaptación de American Psycho, intervino la propia Steinem. La activista se puso en contacto con el joven actor para advertirle sobre el impacto negativo que causaría en su audiencia juvenil, compuesta en gran medida por adolescentes, verlo interpretar a un hombre que asesinaba a mujeres sin piedad.

Según rememoró en una entrevista la guionista del filme, Guinevere Turner, la producción se enteró por la prensa de que a DiCaprio se le ofrecía un contrato de 20 millones de dólares, una cifra equivalente a cuatro veces el presupuesto total del proyecto. No obstante, la directora Mary Harron no estaba interesada en dirigir a la mayor figura mundial del momento, pues prefería el compromiso que ya había iniciado con Christian Bale, quien dominaba el acento y transformaba su cuerpo para el papel. Fue entonces cuando cobró fuerza la versión que involucra a la líder feminista. En palabras de Turner: "Nadie realmente sabe qué pasó, pero la leyenda dice que Gloria Steinem, la madre del feminismo, llevó a Leo DiCaprio a un juego de béisbol y le suplicó, le dijo: 'Te van a ver nenas de 13 años y no quiero que tengan que ver violencia hacia las mujeres a esa escala'".
Tras esta conversación y las crecientes presiones de su entorno, el actor decidió dar un paso al costado y desligarse definitivamente del proyecto por cuestiones de imagen pública. La vacante permitió que Christian Bale asumiera finalmente el papel principal, entregando una interpretación que impulsaría notablemente su carrera en el cine. Curiosamente, el tiempo uniría a la activista con la película, ya que poco después del estreno de la cinta, Steinem contrajo matrimonio con David Bale, convirtiéndose de este modo en la madrastra del mismísimo Christian Bale.
A pesar de las preocupaciones iniciales sobre la representación de la violencia hacia las mujeres, el equipo detrás del largometraje, liderado por dos mujeres en la dirección y el guion, concebía la historia desde una perspectiva sumamente reflexiva. La intención de la adaptación nunca fue ensalzar la conducta del personaje, sino exponer de forma aguda los excesos y la superficialidad del entorno corporativo dominado por hombres en la década de 1980.
Al argumentar la naturaleza del filme, Guinevere Turner defendió firmemente la postura crítica del relato frente al comportamiento masculino de la época: "Creo que es una película feminista porque realmente es una sátira sobre la masculinidad y una sátira sobre un término que no teníamos en ese momento: 'masculinidad tóxica'. Estábamos usando todo tipo de lenguaje para cómo lo entendíamos. Eso es lo que queríamos decir. Pero si no entendés esa película, entonces pensás que somos monstruos".