Las balizas azules encendidas de una Renault Duster llamaron la atención de un grupo de policías que realizaba tareas en el barrio porteño de Caballito. El vehículo parecía pertenecer a una fuerza de seguridad, pero una consulta al sistema reveló que no estaba registrado como oficial. La sospecha terminó con la detención de su conductor y el hallazgo de un verdadero arsenal de elementos policiales dentro del auto.
El procedimiento comenzó en la zona de Nicasio Oroño y Yerbal, cuando efectivos de la División Investigaciones Comunales 6 de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires observaron salir de un lavadero a la camioneta con las balizas que suelen utilizar los móviles policiales no identificables.

Los agentes verificaron la patente y, al comprobar que no correspondía a ningún vehículo oficial, comenzaron a seguirla hasta interceptarla en el cruce de Aranguren y Nicasio Oroño.
El conductor, un argentino de 48 años, aseguró entonces que era integrante de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Sin embargo, no pudo presentar ninguna documentación que acreditara esa condición.
Mientras identificaban al hombre, los efectivos observaron a simple vista sobre el tablero un cartel con la palabra “Policía” y la empuñadura de lo que parecía ser un arma. Ante esa situación, requisaron el vehículo.
En el interior encontraron tres réplicas de armas de fuego de aire comprimido, un chaleco de protección balística y distintas prendas policiales. Entre ellas había una remera negra con la inscripción “Fuerzas Especiales GAD-Instructor”.

El inventario se amplió con una placa metálica de la Policía Bonaerense, dos cuchillos, un casco táctico, un pasamontañas, dos tonfas, una barreta metálica, tres tubos de aire comprimido, un botiquín y un posnet.
También había municiones reales: 47 cartuchos de escopeta calibre 12/70 y otro calibre 16, además de un cargador metálico de una pistola Bersa 9 milímetros que estaba vacío.
Al revisar los antecedentes del sospechoso, los investigadores comprobaron que ya había tenido problemas con la Justicia. En 2019 fue procesado en una causa por amenazas con armas y, en diciembre de 2021, recibió una condena a un año y seis meses de prisión en suspenso por ese mismo delito.
En aquella causa también se le había impuesto una prohibición de acercamiento a la víctima.
Tras el procedimiento intervino la Unidad de Flagrancia Oeste, a cargo del fiscal Gatusso, que dispuso la detención del hombre por la presunta comisión de los delitos de usurpación de títulos y honores y tenencia de armas de guerra, además de la averiguación de ilícito.
La Justicia ordenó también el secuestro de la Renault Duster y de todos los elementos encontrados en su interior.