03/09/2026 - Edición Nº1304

Política

HISTORIA

El día que Lanusse devolvió el cuerpo de Evita: el secreto que Perón esperó 16 años

03/09/2026 | La historia detrás de uno de los secretos más inquietantes de la Argentina del siglo XX.



El 3 de septiembre de 1971 a las 20.30 horas. Una comitiva encabezada por el brigadier Jorge Rojas Silveyra y el coronel Héctor Cabanillas se hizo presente en la casa de Juan Domingo Perón, en Puerta de Hierro.

El viejo líder justicialista estaba acompañado por su tercera esposa, María Estela Martínez de Perón, y el secretario José López Rega. El motivo de la reunión era la devolución de los restos de María Eva Duarte de Perón.

Desaparición del cadáver

Terminadas las exequias de Evita, su cuerpo fue alojado en el segundo piso de la Confederación General del Trabajo (CGT). La intención del Gobierno peronista era que el cadáver estuviera en la central obrera a la espera de la construcción de un mausoleo para su eterno descanso.

Tres años después del fallecimiento de la Jefa Espiritual de la Nación el santuario seguía siendo un proyecto. En una de sus primeras medidas la Revolución Libertadora decretó la intervención a la CGT, sin embargo el cuerpo de la Abanderada de los Humildes permaneció ajeno a los vaivenes de la política, pero no por mucho tiempo.

La noche del 22 de noviembre de 1955 un grupo soldados a las órdenes del jefe de la Secretaría de Inteligencia del Ejército (SIE), coronel Carlos Moori Koening ingresó al sector donde se hallaba y lo retiró en presencia del doctor Pedro Ara, embalsamador y custodio póstumo.

Los militares tenían la convicción que lo mejor que podían hacer era ocultar el paradero del cuerpo, pero antes debían encontrar un lugar seguro. Razones de seguridad para hacerlo, tenían de sobra: Eva Perón despertaba amor y desprecio por igual y la Argentina de 1955 era un polvorín a punto de estallar.

Los desvíos del coronel Moori Koening

Moori Koening comprendió que lo mejor era llevarlo al domicilio de un hombre de su confianza. Cumpliendo órdenes de su jefe, el mayor Carlos Arandía lo escondió en el altillo de su casa. Una noche, sobresaltado por los ruidos provenientes de la planta baja de la vivienda, el militar tomó su arma reglamentaria y la tiró a una sombra que se movía. Resultó ser su esposa embarazada.

Moori Koening llevó el cadáver a su oficina. En ese lugar el cuerpo fue objeto de los más retorcidos impulsos del oficial, que además lo exhibía en sus reuniones de trabajo.

Carlos Moori Koening

Alguien que lo vio fue la cineasta María Luisa Bemberg, que se había acercado al lugar para tramitar permisos de filmación en dependencias militares. Las desviaciones del alienado coronel llegaron a oídos del presidente Pedro Eugenio Aramburu, que ordenó su relevó.

Entierro clandestino en Italia

El coronel Héctor Cabanillas ocupó el lugar de Moori Koening. El gobierno se puso a trabajar en tres soluciones: incinerar del cuerpo, hacerlo desaparecer en el mar o darle cristiana sepultura bajo un nombre falso, preferentemente fuera del país. El dictador Aramburu instruyó a Cabanillas para dar curso a la última opción.

En el más absoluto de los secretos, una comisión militar viaja a Italia con el cuerpo de Eva. Lo enterraron en el Cementerio Maggiore de Milán bajo la identidad falsa María Maggi de Magistris. Desde ese momento sólo quienes participaron del operativo supieron lo que había pasado.

Entre cadáveres y negociaciones

El 29 de mayo de 1970 Pedro Eugenio Aramburu fue secuestrado por Montoneros. Los terroristas exigieron la devolución del cuerpo de Evita a cambio de la liberación del ex presidente de facto. El Gobierno inició una gestión interna para repatriar el cadáver, pero los terroristas ultimaron al militar golpista sin dar tiempo para la aparición de los restos de la ex Primera Dama.

En marzo de 1971 el Comandante en jefe del Ejército, Alejandro Agustín Lanusse asumió la presidencia decidido a negociar con Perón. El viejo líder justicialista estaba exiliado desde 1955. Desde España, donde residía, alentaba a las "formaciones especiales" que agotaban el clima político argentino. El Gobierno lanzó una convocatoria al diálogo con todos los partidos políticos, a la que llamó Gran Acuerdo Nacional.

Agobiados por la escalada terrorista, los militares pensaban que era hora de alcanzar una salida democrática incluyendo al peronismo. Estaban convencidos que Perón era el único político en condiciones de aplacar esos desbordes. Como gesto conciliador y de buena voluntad, Lanusse ordenó la devolución del cuerpo de Evita.

El duelo de los generales, lejos de terminar, duró hasta 1972, cuando Perón volvió a pisar suelo argentino después de 17 años. En al previa, Lanusse fustigó a Perón. El "Cano" dijo en el Colegio Militar de la Nación que Perón no volvía "porque no le da el cuero". Sin embargo, el cuero le dio. El viejo líder justicialista volvió con Isabel, su nueva esposa. El cuerpo de Evita fue repatriado recién en 1974, luego de la muerte de Perón.