03/09/2026 - Edición Nº1304

Economía

Quiebra de histórica cadena

Crisis en Musimundo: trabajadores despedidos temen no cobrar y aseguran estar endeudados

03/09/2026 | La empresa atraviesa una grave crisis financiera. Empleados con décadas de antigüedad fueron desvinculados y aseguran que no saben cuando van a cobrar.



La llamada llegó un sábado. Después de 21 años trabajando en Musimundo, Carlos Silvero recibió una noticia que temía pero que hasta ese momento nadie le había confirmado: el lunes ya no tenía que presentarse a trabajar.

“Me llamó por teléfono el gerente de la sucursal y me dijo, te tengo que dar una mala noticia, el lunes no vengas a trabajar”, relató el trabajador de uno de los locales de Posadas.

La comunicación puso fin a más de dos décadas dentro de la empresa y llegó en medio del derrumbe de Carsa, la compañía detrás de la histórica cadena de electrodomésticos. La Justicia revocó el concurso preventivo y decretó su quiebra, en momentos en que arrastra una deuda superior a los $63.500 millones.

Para Carlos, sin embargo, detrás de las cifras aparece una preocupación mucho más inmediata: qué ocurrirá ahora con su familia y cuándo podrá cobrar el dinero que le corresponde.

“Vos sos cabeza de familia y no sabemos si nos van a pagar lo que corresponde”, contó. Y agregó: “Hay compañeros que tienen préstamos, deudas, chicos en la escuela y no saben cómo van a pagar. Estamos desamparados”.


Trabajadores de Musimundo en la previa de una audiencia en el Ministerio de Trabajo

Cómo se enteró de su despido

Los problemas no comenzaron con la llamada. Según Carlos, los trabajadores venían observando señales cada vez más preocupantes desde hacía tiempo.

“Internamente lo veníamos sintiendo desde 2024”, recordó. Hubo audiencias ante la Secretaría de Trabajo y un progresivo deterioro de la situación de la compañía.

Pero hubo una señal que encendió definitivamente las alarmas, los salarios comenzaron a pagarse en cuotas. Para trabajadores acostumbrados a atravesar distintas crisis dentro de la empresa, aquello marcó una diferencia.

“Nosotros hemos pasado situaciones difíciles dentro de la empresa, pero siempre se superaban. Nos pedían que hiciéramos el esfuerzo, que aguantáramos. Pasamos la pandemia, que fue complicada, pero hace un año nos empezaron a pagar el sueldo en cuotas y ahí veíamos que algo venía”, explicó.

La incertidumbre ahora es todavía mayor. Según relató, la comunicación recibida por los trabajadores indica que deberían cobrar los días trabajados y las indemnizaciones, pero sujeto a que la compañía disponga del dinero necesario y sin una fecha determinada.

El antecedente tampoco ayuda a llevar tranquilidad, Carlos contó que trabajadores despedidos anteriormente habían alcanzado acuerdos para recibir sus indemnizaciones en 12 cuotas, pero asegura que ya hubo incumplimientos desde el primer pago.

“Hay compañeros que despidieron hace uno o dos meses, hicieron un convenio de 12 pagos y ya no les cumplieron la primera cuota”, señaló.


El Ministerio de Trabajo de Misiones recibió a los trabajadores de Musimundo

Una vida trabajando en Musimundo

En los locales afectados hay historias de trabajadores que pasaron buena parte de su vida laboral dentro de la cadena.

“La mayoría tiene 15 años de antigüedad. Son muy pocos los que tienen poca antigüedad. Yo tengo 21 años”, contó Carlos.

Solamente en Posadas, según su testimonio, hay alrededor de 30 trabajadores entre dos sucursales. Si se amplía la mirada a Misiones, Chaco, Corrientes y Formosa, estima que son cerca de 200 empleados alcanzados por la crisis.

En las últimas semanas ya se habían denunciado cierres de unas 20 sucursales de Musimundo en el nordeste argentino y la pérdida de más de 100 puestos de trabajo.

Algunos locales, sin embargo, todavía mantienen movimiento. Carlos explicó que determinadas sucursales permanecen abiertas para que los clientes puedan continuar pagando las cuotas de compras realizadas anteriormente. Por eso todavía puede observarse gente entrando y saliendo, aunque los vendedores ya no estén trabajando y hayan quedado principalmente responsables de las sucursales.

“Estoy triste. Esto ya venía así”, resumió.


Delegados del Sindicato de Comercio acompañaron a los trabajadores de Musimundo ante la incertidumbre laboral

Por qué quebró la empresa detrás de Musimundo

La situación laboral se agravó después de la decisión del Juzgado Civil y Comercial N°23 de Resistencia, a cargo del juez Fernando Luis Lavenas.

El tribunal decidió dejar sin efecto la apertura del concurso preventivo que había sido habilitado en julio y decretar la quiebra de Carsa.

La compañía había recurrido nuevamente a la Justicia para intentar reorganizar un pasivo superior a $63.500 millones, pero el juzgado consideró que existían elementos que demostraban un estado de cesación de pagos incompatible con la continuidad del proceso preventivo.

Entre las señales de la crisis financiera aparecieron cheques rechazados por $1.593 millones por falta de fondos.

Carsa también había presentado un plan para reducir su estructura, mientras intentaba desprenderse de parte de los locales. Una operación para transferir 45 sucursales finalmente no prosperó.

La historia reciente de Musimundo también ayuda a entender el escenario actual. Carsa y Electrónica Megatone habían adquirido la marca en 2011. En 2024, esa sociedad terminó y Electrónica Megatone reconvirtió cerca de 200 locales bajo la marca On City.

Carsa quedó entonces con alrededor de 70 sucursales de Musimundo. La empresa ya había atravesado otro concurso de acreedores en 2018. Esta vez volvió a intentar una reestructuración judicial, pero el desenlace fue diferente: terminó declarada en quiebra.

Eso no significa automáticamente que la marca Musimundo vaya a desaparecer. Su continuidad podría depender de que aparezca un interesado en adquirirla o hacerse cargo de parte de sus activos y operaciones.

Para los trabajadores, sin embargo, esa posibilidad aparece demasiado lejos frente a una preocupación mucho más urgente.

Después de 21 años detrás del mostrador, Carlos pasó de esperar que la empresa pudiera superar una nueva crisis a preguntarse cuándo cobrará su último sueldo, qué ocurrirá con su indemnización y cómo sostendrá a su familia mientras busca empezar nuevamente.

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