“De los cuatro grandes femicidas que hubo en el país, que fueron Barreda, Tablado, Mangeri y Farré, yo fui abogado de tres”. Adrián Tenca hace la cuenta sin incomodarse. Tampoco le molesta que lo definan como “abogado de femicidas”. Durante su paso por El Living de NewsDigitales, el penalista defendió una concepción de la profesión que, según sostiene, no admite distinciones de acuerdo con el delito ni con el rechazo social que genere quien está sentado en el banquillo.
“No hay indefendibles”, afirmó. Y fue todavía más lejos: aseguró que nunca rechazó un caso por razones morales y que tampoco dejaría de representar a una persona aunque supiera que es culpable.
Para Tenca, esa frontera es parte esencial del trabajo que eligió cuando se recibió de abogado a los 21 años. “Yo hago derecho penal y defiendo a cualquiera. No tengo ningún problema porque no es una cuestión moral”, explicó. Una posición que también lo llevó a tomar otra decisión profesional: nunca actuar como querellante.

“Uno sabe perfectamente que en esa historia va a ser el malo de alguna manera. Sabe que a mucha gente no le va a gustar. Y bueno, es el rol que uno asumió cuando decidió ser penalista y ser defensor”, sostuvo.
La entrevista avanzó hacia uno de los dilemas clásicos de la defensa penal: qué sucede cuando un abogado sabe que su cliente cometió el delito y, aun así, consigue que sea absuelto.
Tenca no esquivó la respuesta. Dijo que sentiría “satisfacción” profesional por haber conseguido lo que definió como un “cuasi milagro” y rechazó la idea de que los tribunales absuelvan con facilidad a personas culpables. “Es más probable que la Justicia condene a gente inocente que que absuelva culpables”, afirmó.
El abogado vinculó ese riesgo especialmente con las causas por delitos sexuales y cuestionó el modo en que, según su visión, son evaluadas actualmente determinadas denuncias. Aseguró que estuvo cerca de ver condenadas a personas que consideraba inocentes y sostuvo que conoce casos en los que eso efectivamente ocurrió.
Uno de los momentos más fuertes de la entrevista fue cuando habló de Jorge Mangeri, condenado a prisión perpetua por el crimen de Ángeles Rawson.
Más de una década después del juicio, Tenca mantiene intacta su posición: considera que Mangeri fue condenado incorrectamente y apunta especialmente contra la prueba genética utilizada en el proceso. “Yo lo voy a decir hasta el día que me muera”, afirmó.

El penalista cuestionó distintos aspectos del procedimiento mediante el cual se obtuvo y analizó el ADN. Entre otras cosas, señaló la velocidad con la que estuvieron disponibles los resultados, afirmó que no quedó material suficiente de una de las muestras para realizar una contraprueba y mencionó la rotura de un tubo que, según explicó, habría permitido efectuar un nuevo análisis.
“Si a Mangeri lo hubieran condenado sacando el ADN, diciendo ‘este ADN no sirve, hay un montón de otros elementos’, podemos decir que hubiera estado bien condenado. Pero como lo que tomaron como elemento principal fue el ADN, estuvo mal condenado”, sostuvo.
Tenca reivindicó además su conocimiento directo de lo ocurrido durante el debate: “El que estuvo las 15 jornadas del juicio fui yo. El que interrogó a los peritos que hicieron el ADN fui yo. Yo sé lo que pasó ahí adentro”.
Mangeri, aseguró, siempre sostuvo ante él que era inocente. Sin embargo, marcó inmediatamente un límite: aun si su cliente le hubiera confesado lo contrario, tampoco podría revelarlo por el secreto profesional.
La discusión fue diferente en el caso de Fernando Farré, condenado a prisión perpetua por asesinar a Claudia Schaefer en un country de Pilar. Allí nunca estuvo en discusión quién había cometido el crimen. La estrategia de Tenca fue plantear que Farré era inimputable al momento del hecho. Y hoy sigue convencido de aquella postura. “Lo sigo creyendo”, dice.

Según explicó, su posición estuvo sustentada en las evaluaciones psiquiátricas, las circunstancias en las que ocurrió el homicidio y lo que interpretó como un brote psicótico.
También cuestionó el desarrollo del juicio por jurados. Tenca sostuvo que las instrucciones que recibió el jurado respecto de los votos necesarios para resolver la cuestión de la imputabilidad fueron incorrectas y recordó que ese planteo posteriormente tuvo acogida en Casación, aunque no derivó en la absolución de Farré.
El tercer nombre fue Fabián Tablado, condenado por asesinar a Carolina Aló de 113 puñaladas en 1996. Tampoco allí podía discutirse la autoría. La estrategia estuvo puesta en la calificación jurídica.
Tenca recordó que entonces todavía no existía la figura del femicidio y que logró que el tribunal descartara la alevosía y el ensañamiento. Esa discusión fue determinante para que Tablado recibiera una condena a 24 años de prisión y no una pena perpetua.
“Fue un debate muy interesante y tuvo un resultado extremadamente beneficioso”, recordó y aseguró que volvería a defender tanto a Tablado como a Farré y Mangeri.