El crecimiento de las deudas impagas abrió un debate sobre quién debe asumir el costo de los créditos que las familias ya no pueden pagar.
Este jueves, el vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, tomó posición, cuestionó las tasas que cobran las entidades financieras y sostuvo que los bancos deben absorber las pérdidas derivadas de la mora en lugar de intentar recuperarlas encareciendo todavía más el financiamiento para los hogares.
El planteo llamó la atención por una coincidencia. Apenas unos días antes, Emmanuel Álvarez Agis había puesto sobre la mesa una discusión similar sobre quién debe afrontar el costo del deterioro de los créditos. El economista fue duramente cuestionado por Javier Milei esta semana luego de plantear, además, si frente al sobreendeudamiento no sería preferible que existiera “algo menos de crédito”.
No se trata de propuestas idénticas. Sin embargo, Werning y Álvarez Agis coinciden en un punto central, la salida al problema no debería consistir en cargar sobre los deudores tasas todavía más altas para recuperar préstamos que ya presentan dificultades de cobro.
Werning llevó el problema de la morosidad al centro de su exposición durante la 47° Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), realizada en Puerto Iguazú.
Allí marcó una diferencia entre lo que ocurre con las empresas y con las familias. Mientras el costo real del crédito corporativo cayó con fuerza después de las elecciones de 2025, el financiamiento destinado a los hogares continúa siendo mucho más caro.
“Las tasas de interés son altas y esas tasas de interés altas inducen a la mora porque son impagables en términos reales para muchos”, sostuvo el vicepresidente del Central.
Para Werning, una parte de la solución está en las condiciones que los propios bancos ofrezcan a quienes necesitan reestructurar sus compromisos.
“Las refinanciaciones tienen que venir con tasas de interés mucho más bajas para darle oportunidad de pago. Tienen que venir con plazos más largos”, afirmó.
El funcionario también cuestionó a las entidades que buscan recuperar el dinero perdido por el aumento de los incumplimientos trasladando ese costo a los clientes. Su argumento es que esa estrategia puede terminar profundizando el problema, si una persona que ya tiene dificultades para pagar recibe una refinanciación a una tasa todavía mayor, disminuyen sus posibilidades de volver a cumplir regularmente con las cuotas.
“Los bancos tienen que compensar la mora con capital y no cobrándoles más a las familias”, planteó Werning.

La definición del número dos del Central aparece pocos días después de la polémica que protagonizaron Milei y Emmanuel Álvarez Agis.
En una entrevista en Radio Con Vos, el economista cuestionó el crecimiento del crédito destinado a financiar consumos cotidianos y planteó si, frente a los niveles de endeudamiento, no sería preferible tener “algo menos de crédito”. Milei reaccionó públicamente contra el economista y lo calificó de “pelotudo atómico”.
PELOTUDO ATÓMICO
— Javier Milei (@JMilei) September 1, 2026
CIAO! https://t.co/edcyKpbIFJ
Pero dentro de aquella discusión apareció otro aspecto que ahora encuentra un punto de contacto con el diagnóstico del BCRA, qué hacer con los préstamos que ya fueron otorgados y que los hogares tienen dificultades para devolver.
Álvarez Agis viene cuestionando las tasas que pagan los hogares, especialmente en el universo de las fintech, y advirtió sobre la aparición de “deudores zombies”, personas que necesitan renovar permanentemente sus créditos para poder sostener sus compromisos.
Werning avanzó este jueves sobre una parte de esa discusión al señalar que los bancos tienen suficiente capital para afrontar las consecuencias de las decisiones crediticias que tomaron.
“Los bancos tienen capacidad de absorber las pérdidas por las decisiones equivocadas que han tomado, no necesitan asistencia de afuera”, afirmó.
La coincidencia, sin embargo, tiene un límite importante, el vicepresidente del BCRA no propuso restringir el acceso al crédito, que fue justamente el planteo de Álvarez Agis que provocó la reacción de Milei. El punto en común aparece en el diagnóstico sobre las tasas y en la necesidad de que las entidades asuman parte del costo de los créditos deteriorados.
La discusión ocurre en medio de un fuerte deterioro de la capacidad de pago de los hogares. Según el procesamiento preliminar de la consultora 1816 sobre los datos de la Central de Deudores del BCRA, la irregularidad total del crédito al sector privado pasó del 7,63% en junio al 7,73% en julio.
Entre las familias, la mora avanzó del 12,77% al 12,94%, mientras que entre las empresas pasó del 3,50% al 3,61%.

El contraste con fines de 2024 muestra la velocidad del deterioro. En octubre de ese año, la irregularidad del crédito privado alcanzaba apenas el 1,5%; entre las familias era del 2,5% y entre las empresas, del 0,7%.
El problema es todavía mayor fuera de los bancos, la irregularidad de las financiaciones otorgadas a familias por proveedores no financieros llegó al 33,7%.
Werning, por su parte, sostuvo que la mora general se mantuvo durante los últimos meses alrededor del 7,7% y consideró que estaría alcanzando su pico.
En paralelo al crecimiento de los atrasos, otro fenómeno empezó a ganar terreno, cada vez más hogares necesitan renegociar las deudas que no pueden afrontar en las condiciones originales.
El saldo refinanciado ya alcanza los $2,6 billones y representa el 3,7% del crédito total otorgado a las familias, un nivel que la consultora 1816 califica como récord en décadas.
Es justamente sobre esas refinanciaciones donde Werning puso el foco. Para el vicepresidente del Central, extender los plazos sin reducir sustancialmente el costo financiero no alcanza para resolver el problema.

Al mismo tiempo, descartó que la salida pase por un rescate estatal a las entidades, una reducción de los encajes o cambios regulatorios destinados a suavizar la clasificación de los deudores. Para el BCRA, la solución debe surgir de la negociación entre bancos y clientes.
Así, después de una semana en la que Milei cuestionó con dureza a Álvarez Agis, el vicepresidente del Banco Central terminó poniendo sobre la mesa un punto de coincidencia con el economista. Frente a préstamos que se volvieron difíciles de cobrar, los bancos deberán asumir parte de las pérdidas y ofrecer condiciones que permitan a las familias volver a pagar.