El presidente Javier Milei habla esta noche a las 21 en cadena nacional sobre Malvinas, después de que Donald Trump dijera el lunes que no descarta revisar la postura de Estados Unidos sobre las islas: "Siempre reviso todas las posturas. Esa es solo una de muchas".
La vez que un puerto argentino les cerró la puerta a barcos ingleses por Malvinas fue el 27 de febrero de 2012, en Ushuaia. El gobierno de Tierra del Fuego, entonces a cargo de Fabiana Ríos, les prohibió amarrar a dos cruceros que llegaban desde las islas: el Star Princess y el Adonia.
La herramienta fue la ley provincial 852, conocida como Ley Gaucho Rivero. La medida duró menos de lo que se anunció.

El mismo Gobierno fueguino que aplicó la prohibición se la levantó al Star Princess. El crucero volvió a Ushuaia el domingo 3 de marzo de 2013 y atracó en la dársena del puerto a las 4 de la mañana.
Ese día, en el playón de entrada al puerto, hubo un acto en contra. Lo organizaron veteranos de guerra de Malvinas de Ushuaia, la CGT, el Centro de Estudiantes de la UTN Río Grande y el Movimiento Gaucho Rivero, entre otros. Armaron una carpa con fogones y una radio abierta.
"No es un acto político, sino un acto patriótico", explicaron los organizadores, para que los fueguinos se pudieran manifestar "en repudio contra la violación de la Ley Gaucho Rivero".
Los capitanes se enteraron navegando. "Las autoridades de la embarcación fueron notificadas de la prohibición por la mañana, cuando navegaban por el Canal Beagle frente a la ciudad chilena de Puerto Williams, por lo que tuvieron que retomar su curso presumiblemente hacia la ciudad trasandina de Punta Arenas", contó el director del puerto de Ushuaia, Alejandro Berola.
Los datos del episodio:
"Se dio parte a la Cancillería y no habiendo recibido una autorización hasta momentos antes de la llegada del buque, se decidió que no amarrara", informó Ríos por comunicado.
La Legislatura fueguina sancionó la ley 852 el 25 de agosto de 2011, por unanimidad de sus 15 legisladores.
Su artículo 2 prohíbe la permanencia, el amarre o el abastecimiento de buques de bandera británica "que realicen tareas relacionadas con la exploración, explotación de recursos naturales, buques militares, dentro del ámbito de la cuenca de las Islas Malvinas".
Ahí apareció el problema: el texto habla de petróleo, pesca y barcos de guerra. No menciona turismo. En febrero de 2012 los funcionarios portuarios equipararon el turismo a la explotación de recursos naturales. Fue la primera vez que se usó contra cruceros.
El 4 de julio de 2012, la legisladora fueguina Laura Rojo presentó un proyecto para dejar afuera de la ley a los barcos de turismo. Nunca se aprobó.
La Cancillería británica dijo estar "muy preocupada" y sostuvo que "no puede haber ninguna justificación para interferir en un comercio libre y legítimo".
En Ushuaia, el presidente de la Cámara de Turismo, Marcelo Lieti, se opuso: "Todos defendemos Malvinas pero los cruceros de turismo no se relacionan con el pedido de soberanía". Y agregó: "Si queremos hacer daño a los ingleses, el daño se hizo a todos los que tenían que trabajar con ese barco hoy".
Del otro lado hubo apoyos. Veteranos de guerra que trabajan en turismo firmaron una carta abierta a favor de la decisión.
En diciembre de 2012, el grupo Carnival anunció que sus cruceros Arcadia y Adonia, de la marca británica P&O Cruises, dejaban de parar en Buenos Aires, Ushuaia y Puerto Madryn durante 2013. Pasaron a amarrar en Montevideo.
"No hemos podido obtener dichas garantías y el riesgo de que la entrada sea rechazada o el barco demorado es demasiado alto", explicó la empresa en un comunicado.
Antonio Rivero nació en Concepción del Uruguay en 1808. Era peón de campo y encabezó un alzamiento en las Malvinas en 1833, meses después de la ocupación británica.
Después de Tierra del Fuego, copiaron la ley Santa Cruz, Chubut, Río Negro y la provincia de Buenos Aires, donde el Senado la sancionó el 2 de agosto de 2012.