El pase de Enzo Fernández al Manchester City encabeza hasta ahora el el ranking histórico de transferencias de futbolistas argentinos con 140 millones de euros.
Sin embargo, hay una ausencia enorme y llamativa en ese listado: Lionel Messi, el mejor jugador de la historia junto a Diego Maradona y campeón del mundo, no aparece. Ni en el podio, ni entre los diez primeros. Y la razón es tan simple como paradójica: nunca fue transferido.
Como se sabe, Messi llegó al Barcelona con 13 años como un juvenil promesa, firmó su primer contrato profesional en 2004 y pasó 21 años vinculado al club catalán, donde jugó 778 partidos y ganó 35 títulos.
Todo esto sin que el Barça pagara un solo euro por su ficha, porque llegó libre desde Newell's Old Boys. En agosto de 2021, la asfixia financiera del club y las regulaciones del fair play económico de LaLiga impidieron renovarle el contrato.
Finalmente Messi abandonó el Camp Nou en condición de libre, en una despedida cargada de lágrimas. El Barcelona no cobró un solo dólar por la salida del jugador más rentable de su historia.
Firmó con el Paris Saint-Germain por dos temporadas, con un salario cercano a los 35 millones de euros anuales, pero también sin costo de transferencia.
Y al cumplirse su contrato en junio de 2023, la historia se repitió: Messi decidió no renovar y se marchó libre otra vez. El PSG, otra vez, sin cobrar nada por su ficha.

Su destino fue Inter Miami de la MLS, propiedad de David Beckham y Jorge Mas. Barcelona intentó recuperarlo, pero las restricciones económicas lo hicieron inviable.
Messi cruzó a Estados Unidos con el pase en su poder, en otra operación sin transferencia. El club de Florida sólo pagó el salario y el paquete comercial —vinculado a MLS, Apple y Adidas—, pero no puso un euro por la ficha.
Ahí está la paradoja: la industria del fútbol nunca le puso "precio" al mejor jugador del mundo. La cifra oficial de traspaso de Messi entre clubes es cero.
Y aunque en el futuro pueda ser transferido (la ilusión en Newell's sigue intacta) por su edad, su reciente retiro de la Selección Argentina y la etapa final de su carrera, cualquier eventual venta no reflejaría su valor histórico.
El astro rosarino afronta los últimos años de su carrera profesional con una paradoja única: es el mejor jugador por el que jamás se pagó por dinero.
En una industria del fútbol que cada vez mueve más volumen de dinero en transferencias, siempre quedará la incógnita: ¿cuánto valía Messi en su mejor momento?