05/09/2026 - Edición Nº1306

Internacionales

Diplomacia económica

Xi lleva empresarios a Washington y rehabilita al sector privado chino

04/09/2026 | La delegación empresarial funcionará como oferta para Trump y como señal política hacia las compañías de China.



Xi Jinping prepara una numerosa delegación de ejecutivos para acompañarlo a Washington durante su encuentro del 24 de septiembre con Donald Trump. La decisión resulta excepcional porque el mandatario chino rara vez convierte a los empresarios privados en protagonistas visibles de sus viajes internacionales.

La visita puede interpretarse como una oferta económica para EE.UU., pero también como un mensaje dirigido al interior de China. Después de años de controles regulatorios sobre la tecnología, la educación y el mercado inmobiliario, Xi necesita mostrar que las grandes compañías vuelven a tener un lugar en su estrategia nacional, siempre que actúen bajo la dirección política de Beijing.

 


Washington D. C., la capital de Estados Unidos, es una ciudad compacta junto al río Potomac, que bordea los estados de Maryland y Virginia.

Los empresarios como instrumento de negociación

Todavía no se conoce qué directivos integrarán la delegación. Su presencia, sin embargo, permitiría presentar posibles inversiones, compras o acuerdos comerciales que Trump pueda exhibir antes de las elecciones legislativas estadounidenses. Beijing estaría utilizando al sector corporativo para ofrecer resultados inmediatos sin realizar grandes concesiones geopolíticas.

La fórmula recuerda la visita de Xi a EE.UU. en 2015, cuando viajó acompañado por figuras como Jack Ma, fundador de Alibaba, y Pony Ma, de Tencent. En aquella oportunidad, China anunció un acuerdo de aproximadamente USD 38.000 millones por 300 aviones Boeing y Xi se reunió con directivos tecnológicos estadounidenses.


Xi llevará empresarios a Washington para reforzar su negociación con Donald Trump.

Una apertura limitada por la seguridad nacional

El escenario actual es mucho más restrictivo. Washington mantiene fuertes barreras contra vehículos eléctricos, drones, equipos de telecomunicaciones y empresas tecnológicas chinas. También persisten diferencias sobre las licencias de exportación de tierras raras y sobre qué productos pueden considerarse suficientemente seguros para quedar fuera de los controles estratégicos.


Beijing busca ofrecer acuerdos y rehabilitar la imagen de su sector privado.

Por eso, la delegación probablemente no represente un regreso a la globalización empresarial de 2015. Xi parece dispuesto a rehabilitar políticamente a los grandes ejecutivos, pero como emisarios de un capitalismo subordinado al Estado. La cumbre servirá para comprobar si Trump acepta esa oferta comercial o exige compromisos que Beijing considere incompatibles con su seguridad y su modelo económico.