05/09/2026 - Edición Nº1306

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Política exterior

La vuelta al mundo de Milei: cuánto viajó y gastó en 1.000 días de gobierno

05/09/2026 | El Presidente realizó 44 viajes, pasó unos 135 días fuera del país y los gastos documentados hasta marzo equivalen a más de $6.276 millones.


por Redacción NewsDigitales


La llegada de Javier Milei a sus primeros 1.000 días como presidente expone una de las características más visibles de su gestión: una intensa actividad internacional. Desde su asunción, el 10 de diciembre de 2023, realizó 44 viajes al exterior, pasó aproximadamente 135 días fuera de la Argentina y visitó 20 países y Estados diferentes, incluido el Vaticano.

El volumen de la agenda internacional se vuelve todavía más significativo al observar los gastos. Según la reconstrucción realizada a partir de los informes de gestión de la Jefatura de Gabinete, hasta marzo de 2026 se informaron erogaciones que, convertidas a valores de referencia utilizados para el relevamiento, superan los $6.276 millones.

La cifra tiene una particularidad que resulta clave para interpretar el dato: no incluye los siete viajes realizados por Milei entre el 1 de abril y el 4 de septiembre de 2026. Por lo tanto, el monto corresponde exclusivamente a la información oficial disponible hasta marzo y funciona como un piso del gasto total de la agenda internacional durante sus primeros mil días.

El despliegue también supera algunos antecedentes. De acuerdo con un relevamiento del politólogo Pablo Salinas, Cristina Fernández de Kirchner acumuló 112 días en el exterior durante su primer mandato. Milei alcanzó aproximadamente 135 días antes de completar tres años de gobierno, aunque la cantidad de días fuera del país no permite por sí sola medir el peso diplomático de una administración.

Estados Unidos, el destino central de Milei

De los 44 viajes realizados, 17 tuvieron a Estados Unidos entre sus destinos. Esto significa que casi cuatro de cada diez giras internacionales del Presidente pasaron por territorio estadounidense. Muy por detrás aparecen Italia y España, con cinco viajes cada uno, y Brasil, con cuatro.

Para Juan Negri, director de Ciencia Política y Gobierno y de Estudios Internacionales de la Universidad Torcuato Di Tella, el rumbo de la política exterior de Milei puede resumirse en dos conceptos: alineamiento con Estados Unidos y occidentalismo. Sin embargo, el especialista advierte que la orientación no representa una ruptura absoluta con la tradición diplomática argentina.

La internacionalista Carolina Lazzaroni, coordinadora del Programa de Estudios sobre Estados Unidos de la UCA, coincide en identificar una combinación de pragmatismo económico e ideología. La búsqueda de inversiones, financiamiento y mercados convive con una definición política sobre el lugar que la Argentina debería ocupar en el escenario internacional y cuáles deberían ser sus principales aliados.

El vínculo con Washington se profundizó especialmente a partir del regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. Entre los resultados concretos mencionados por los especialistas aparece el swap por USD 20.000 millones entre el Tesoro estadounidense y el Banco Central argentino, además de acuerdos comerciales y negociaciones en distintos sectores.

Sin embargo, Negri plantea una advertencia sobre la naturaleza de esa relación: una parte importante del vínculo parece apoyarse en la conexión personal entre Milei y Trump. Esa modalidad puede acelerar determinadas negociaciones, pero también genera una vulnerabilidad si los acuerdos y mecanismos de cooperación no logran consolidarse institucionalmente.

Una diplomacia más personal que tradicional

El fenómeno Milei también modificó la manera en que la Argentina aparece en determinados circuitos internacionales. Su discurso económico, sus intervenciones en foros globales y su vínculo con referentes de la derecha internacional ampliaron la exposición del Presidente mucho más allá de los canales diplomáticos tradicionales.

Para Negri, Milei consiguió algo que la Argentina había perdido en los últimos años: atención internacional. Pero el especialista establece una diferencia importante entre visibilidad e influencia. Ser observado por otros actores internacionales no significa necesariamente contar con mayor capacidad para negociar o imponer intereses.

Lazzaroni define este fenómeno como una forma de “diplomacia paragubernamental”, en la que la actividad internacional no queda restringida a las cancillerías y los gobiernos. Redes políticas, organizaciones ideológicas, encuentros privados y vínculos personales también pasan a ocupar un lugar relevante.

La cuestión central, entonces, es qué ocurre con esos vínculos cuando dejan de depender exclusivamente de la figura presidencial. La visibilidad obtenida por Milei puede convertirse en una herramienta diplomática de largo plazo si se traduce en acuerdos, inversiones y mecanismos institucionales permanentes.

El desafío de convertir exposición en resultados

La misma tensión aparece en la relación de Milei con América Latina. Su posicionamiento como referente de la derecha internacional le permitió participar de encuentros de la CPAC y mantener contacto con dirigentes y organizaciones conservadoras de distintos países, pero todavía existen dudas sobre cuánto de esa proyección se tradujo en una estructura política o institucional duradera.

Negri considera que ese liderazgo regional continúa siendo principalmente retórico y performativo. A diferencia de experiencias de articulación política regional como las que acompañaron a los gobiernos de izquierda de comienzos del siglo XXI, la red construida alrededor de Milei todavía aparece como más personalista y, por eso mismo, potencialmente más volátil.

El caso de Brasil exhibe los límites de una política exterior atravesada por las afinidades ideológicas. Aunque Milei y Luiz Inácio Lula da Silva mantienen fuertes diferencias políticas, la relación entre ambos países continúa condicionada por el comercio, el Mercosur y una profunda interdependencia económica.

Después de 44 viajes, unos 135 días fuera del país y más de $6.276 millones en gastos documentados hasta marzo, la discusión sobre la política exterior de Milei ya no pasa solamente por cuánto viajó el Presidente. El verdadero balance deberá determinar si la exposición internacional conseguida durante estos primeros 1.000 días se transformó en influencia, acuerdos, inversiones y beneficios concretos para la Argentina.

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