México entró este 5 de septiembre en la recta final hacia el Paquete Económico 2027, que el Ejecutivo debe enviar al Congreso a más tardar el 8 de septiembre. Claudia Sheinbaum anticipó una consolidación fiscal gradual sin sacrificar inversión pública ni recursos para bienestar, salud y educación. La definición central será cuánto ajuste puede absorber el presupuesto sin debilitar esas prioridades ni cargar toda la corrección al endeudamiento.
El punto de partida ya está delineado por Hacienda. Los Pre-Criterios 2027 estiman que los Requerimientos Financieros del Sector Público, la medida amplia del déficit, bajen de 4,1% del PIB en 2026 a 3,5% en 2027, mientras el déficit presupuestario pasaría de 3,6% a 3,0%. La deuda pública cerraría en 55% del PIB, lo que obliga a reducir necesidades de financiamiento preservando inversión.
La restricción aparece con mayor claridad en el gasto programable, que financia políticas, servicios y proyectos ejecutados por las dependencias. Hacienda proyectó para 2027 un gasto neto pagado de 10,02 billones de pesos y una reducción real de 6,8% del componente programable frente al presupuesto aprobado de 2026. Los ingresos presupuestarios serían de 8,83 billones, mientras caerían con fuerza los ingresos petroleros.
El ajuste, por lo tanto, no se distribuye de manera uniforme. El gasto no programable conserva peso por el costo financiero, las participaciones a estados y otros compromisos, mientras Hacienda afirma que priorizará gasto social e inversión estratégica. Esa combinación estrecha el espacio disponible para otras partidas discrecionales. News Digitales ya analizó cómo el Plan México busca sumar inversión pública y privada a esa estrategia de crecimiento.

El margen puede mejorar si la recaudación supera lo previsto, pero estrecharse si el crecimiento, el petróleo o el tipo de cambio se desvían del escenario oficial. Hacienda calcula una expansión de entre 1,9% y 2,9% para 2027 y menores ingresos petroleros. A favor del Gobierno, las finanzas a julio mostraron un déficit 268.000 millones de pesos menor al programado y un superávit primario de 13.000 millones.

El 8 de septiembre habrá que observar cinco variables juntas: la meta de RFSP, el gasto programable, la inversión física, los recursos de bienestar y los supuestos de ingresos. Si se conserva el objetivo preliminar de 3,5% del PIB para los RFSP y se protegen las prioridades anunciadas, el recorte deberá concentrarse en otras partidas o apoyarse en mayor recaudación. El desafío será mostrar dónde se produce ese ajuste.