El ataque contra el cantón militar El Trapiche, en Ocaña, dejó tres militares muertos y cuatro heridos entre la noche del 4 y la madrugada del 5 de septiembre. El Ejército identificó al capitán Marco David Pirajón Montezuma y a los soldados Joel Alberto Jiménez Jaramillo y Jhon Carlos Marrugo Manjarrez. El Gobierno atribuyó la acción al Frente Camilo Torres Restrepo del ELN.
La gravedad no está solo en el balance, sino en haber alcanzado una instalación militar fija con aeronaves no tripuladas acondicionadas con explosivos. En febrero, una operación oficial en Tibú y El Tarra incautó 202 granadas adaptadas para drones. Otros ataques de 2026 en Tibú dejaron militares muertos y heridos, evidencia de una capacidad sostenida del ELN en la región.
Los drones modifican la defensa de una base porque permiten transportar o soltar explosivos desde fuera del perímetro inmediato, reduciendo la necesidad de aproximar directamente a los atacantes. Eso obliga a vigilar el espacio aéreo cercano, identificar operadores y localizar puntos de lanzamiento. El reporte oficial no precisa modelo, alcance ni número de aeronaves empleadas en Ocaña.
El episodio además muestra un segundo riesgo: la reacción terrestre que sigue al impacto. Tras las explosiones, un pelotón motorizado salió del cantón para asegurar el perímetro; durante esa maniobra combatió con presuntos integrantes del ELN y murieron dos militares. NewsDigitales ya examinó el cambio de estrategia de seguridad; Ocaña suma la vulnerabilidad de las rutas de reacción.
El nuevo Gobierno ya había empezado a mover recursos contra esta amenaza antes del ataque de Ocaña. El 28 de agosto ordenó desplegar sistemas antidrones en cinco puntos de Cesar, pero el anuncio no incluyó El Trapiche. No hay información oficial suficiente sobre qué sistema protegía el cantón, si detectó las aeronaves o si fue superado durante la ofensiva.

El próximo examen será convertir la estrategia anunciada para el Catatumbo en una defensa capaz de cubrir bases, movimientos y zonas de lanzamiento al mismo tiempo. Abelardo De La Espriella dijo que buscará afectar estructuras, mandos, finanzas y economías ilícitas del ELN. Los resultados podrán medirse por menos ataques con drones, mejor detección temprana y reacciones terrestres menos expuestas.