La Organización Mundial de la Salud validó el 4 de septiembre de 2026 que Bután eliminó la rabia humana transmitida por perros como problema de salud pública. Es el primer país de la región de Asia Sudoriental de la OMS con esa condición. Mantiene cero muertes humanas por esa vía desde junio de 2023 y conservará profilaxis posexposición gratuita en sus 20 distritos.
El reconocimiento no significa que el virus haya desaparecido ni que el programa pueda cerrarse. La OMS exige vigilancia, diagnóstico, vacunación animal y capacidad de respuesta ante reintroducciones. El principal antecedente de inversión es el programa nacional de gestión canina y control de la rabia: entre 2022 y 2023 costó 295 millones de ngultrum, entonces USD 3,55 millones, y vacunó a 58.581 perros.
Medir el costo futuro tiene un límite: no existe una partida pública consolidada destinada solo a la rabia. El Bhutan Health Trust Fund figura entre los financiadores del logro y comprometió 557,73 millones de ngultrum para medicamentos esenciales y vacunas en 2025-2026, sin asignar una fracción pública a rabia. El presupuesto 2026-2027 situó su saldo en 4.604,219 millones de ngultrum al 31 de marzo.
El financiamiento también sostiene capacidades útiles frente a varias zoonosis. El Pandemic Fund aprobó USD 4.950.676 para fortalecer vigilancia, laboratorios, personal y coordinación One Health en Bután. Ese enfoque integra salud humana, animal y ambiental, y coincide con el papel de los servicios veterinarios: detectar casos animales, investigar exposiciones y mantener canales operativos con el sistema de salud pública.

La frontera con India mantiene un riesgo concreto de reintroducción. Durante 2024-2025 se registraron 16 casos de rabia en perros en Bután, con contagios en bovinos y pequeños rumiantes, y fueron vacunados 500 perros del lado indio próximo a Gelephu. El plan posterior a la validación incluye reforzar la coordinación con los estados indios adyacentes.

El próximo paso será comprobar cuánto del esquema queda protegido en los presupuestos posteriores a la validación. Los documentos públicos permiten identificar fondos y programas, pero no calcular un costo anual exclusivo de mantener la eliminación. Lo verificable es que Bután conserva gastos recurrentes: profilaxis, vacunación canina, laboratorios, vigilancia y coordinación fronteriza para evitar una reducción prematura de capacidad.