05/09/2026 - Edición Nº1306

Política

BATALLA CULTURAL

Gramsci, el “enemigo invisible” que tiende un puente entre Milei y Videla

05/09/2026 | Un analista polaco, retuiteado por Milei, presenta a Antonio Gramsci como el cerebro de una supuesta conquista cultural de Occidente.


por Redacción NewsDigitales


Antonio Gramsci murió en 1937, pero su nombre parece haber recuperado una inesperada centralidad en la discusión política contemporánea. Esta vez, no desde los ámbitos académicos donde su obra es estudiada desde hace décadas, sino desde un tuit de Javier Milei, y desde el discurso de quienes ven en la denominada “batalla cultural” una disputa decisiva por el poder.

El analista polaco Krzysztof Szczawinski publicó un extenso mensaje en X en el que presentó a Gramsci como “el intelectual más peligroso del siglo XX”. Según su interpretación, el dirigente comunista italiano habría comprendido por qué la revolución no triunfaba en Occidente y habría diseñado una estrategia destinada a conquistar progresivamente las instituciones antes que intentar una ruptura revolucionaria inmediata.

La publicación –compartida por Javier Milei, que la calificó como PUBLICACIÓN EXTRAORDINARIA El cerebro detrás del mal”- describe una supuesta “larga marcha a través de las instituciones” que habría comenzado en las universidades, los medios y la administración pública y que, con el paso de las décadas, habría llegado incluso a los departamentos de recursos humanos y a las políticas de moderación de contenidos.

El argumento es contundente. El problema es que, entre conceptos gramscianos reales y conclusiones políticas contemporáneas, hay una distancia que conviene no borrar.

Qué escribió realmente Gramsci

Gramsci fue uno de los principales dirigentes del Partido Comunista Italiano y pasó buena parte de sus últimos años encarcelado por el régimen fascista de Benito Mussolini. En 1928 fue condenado a más de veinte años de prisión. El fiscal Michele Isgrò pronunció entonces una frase que quedó asociada para siempre con el caso: había que impedir que aquel cerebro funcionara durante veinte años.

A pesar de la prisión, Gramsci comenzó a escribir sus célebres Cuadernos de la cárcel en febrero de 1929 y continuó trabajando en ellos hasta 1935. La Biblioteca Digital Antonio Gramsci documenta la elaboración de los cuadernos entre febrero de 1929 y junio de 1935.

Allí desarrolló conceptos que tendrían enorme influencia posterior, entre ellos el de hegemonía, con el que buscó explicar cómo una clase dirigente puede sostener su predominio no solamente mediante la coerción, sino también mediante la construcción de consenso, valores, ideas y formas de interpretar la realidad.

La cuestión cultural, por lo tanto, efectivamente ocupa un lugar central en su pensamiento. La investigación académica sobre Gramsci reconoce a la hegemonía como uno de los conceptos fundamentales de su obra y estudia su relación con la sociedad civil, las instituciones culturales y la disputa política.

De la hegemonía a la teoría de la “captura”

El salto aparece cuando esa teoría se transforma en una explicación universal de la sociedad contemporánea. En el texto publicado por Szczawinski, prácticamente cualquier institución puede convertirse en una pieza de una maquinaria gramsciana: la universidad, los medios de comunicación, la Justicia, la administración pública, las empresas e incluso los departamentos de recursos humanos.

La tesis sostiene que la izquierda internacional habría ejecutado deliberadamente durante medio siglo un programa diseñado por Gramsci, incorporando progresivamente a sus integrantes a esas instituciones hasta modificar los valores culturales de Occidente.

Antonio Gramsci

El problema histórico es evidente: Gramsci murió en 1937. Los fenómenos políticos, culturales y económicos posteriores no pueden atribuirse automáticamente a un programa concebido por él como si hubiese dejado un manual operativo para las generaciones siguientes. Eso no impide estudiar la influencia gramsciana. Sí obliga a distinguir entre influencia intelectual, apropiaciones posteriores y una teoría conspirativa que presenta medio siglo de transformaciones sociales como si respondiera a un único plan centralizado.

Jorge Rafael Videla

En Argentina, Jorge Rafael Videla utilizó a Gramsci para explicar cómo –según su pensamiento- operaron los cambios políticos y culturales que hicieron que la Argentina pase de aceptar la dictadura, a condenar a los militares que participaron en ella.

Durante un juicio celebrado en Córdoba en 2010, el exdictador sostuvo que los enemigos derrotados habían cumplido su propósito y que desde el poder intentaban establecer un régimen marxista “a la manera de Gramsci”. Muchos años después, un presidente surgido de las urnas, retoma el discurso del máximo símbolo del horror.

 

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