Más de una década después del juicio por el crimen de Ángeles Rawson, Adrián Tenca sigue convencido de que Jorge Mangeri fue condenado sobre la base de una prueba genética que, a su criterio, no reunía las garantías necesarias para ser utilizada en su contra.
El penalista, que representó al encargado durante el debate oral, puso nuevamente el foco sobre lo ocurrido con el ADN hallado debajo de las uñas de la adolescente. Habló de muestras que no pudieron ser sometidas a una contraprueba, de un tubo que terminó roto y de los tiempos en los que se obtuvo el perfil genético que vinculó a Mangeri con la víctima.
“Si a Mangeri lo hubieran condenado sacando el ADN, diciendo ‘este ADN no sirve, hay un montón de otros elementos’, podemos decir que hubiera estado bien condenado. Pero como lo que tomaron como elemento principal fue el ADN, estuvo mal condenado”, afirmó Tenca a NewsDigitales.
Uno de los principales cuestionamientos del ex defensor está relacionado con la posibilidad de controlar el resultado obtenido por los peritos. Según explicó Tenca, el perfil genético atribuido a Mangeri fue obtenido a partir de material encontrado debajo de una de las uñas de Ángeles. El problema, sostiene, fue que esa muestra se agotó y no quedó material disponible para que la defensa pudiera realizar su propio examen.

El abogado marcó una diferencia que considera significativa: aseguró que debajo de otras uñas se había encontrado incluso una cantidad menor de material y, pese a ello, en esos casos sí quedaron muestras disponibles para efectuar una eventual contraprueba.
Pero hubo otro elemento. Tenca recordó que existía un tubo con material que, según explicó, podía ser rehidratado para intentar un nuevo estudio. Ese tubo, afirmó, terminó roto, con lo cual también quedó descartada esa posibilidad.
Para el penalista, esas circunstancias impidieron a la defensa someter a un control independiente una evidencia que luego tendría un peso central en la condena.
Tenca también puso el foco sobre la velocidad con la que se obtuvieron los resultados. Según reconstruyó, a Mangeri le extrajeron sangre un sábado al mediodía y el resultado del análisis genético estuvo disponible el lunes por la mañana. El exdefensor consideró llamativo ese plazo y lo incorporó entre sus cuestionamientos al procedimiento.
También mencionó el modo en que fueron procesadas las muestras y los riesgos de contaminación. Según sostuvo, a partir de lo ocurrido en el caso Rawson posteriormente se modificaron procedimientos para la realización de estudios de ADN.
Tenca reivindica especialmente lo que pudo reconstruir durante el debate oral. No habla, remarca, a partir de una lectura posterior del expediente. “El que estuvo las 15 jornadas de juicio fui yo. El que interrogó a los peritos que hicieron el ADN fui yo”, sostuvo. Y añadió: “Yo sé lo que pasó ahí adentro”.
La crítica del letrado al proceso contra Mangeri excede la prueba genética. Antes de que comenzara el debate, contó, la defensa presentó distintas medidas probatorias que no fueron aceptadas. Incluso llegó a recusar al Tribunal Oral que debía juzgar al encargado.
Su conclusión sobre aquel escenario es categórica: “Mangeri estuvo condenado antes de comenzar el juicio”.
El abogado también volvió sobre uno de los momentos determinantes de la investigación: la declaración en la que Mangeri, todavía convocado como testigo, realizó manifestaciones que fueron interpretadas como una autoincriminación.
Tenca sostiene que lo ocurrido fue diferente. Afirmó que Mangeri fue “apretado” mientras era interrogado y señaló que, al mismo tiempo, los investigadores avanzaban con otras medidas vinculadas con él.
Hay una pregunta que Tenca recibió muchas veces desde que asumió aquella defensa: qué le dijo Mangeri en privado sobre el asesinato de Ángeles.
Su respuesta es que durante todo el tiempo que lo representó sostuvo la misma versión: era inocente. Tenca, de todos modos, marca allí una frontera profesional. Aun si su entonces cliente le hubiese reconocido el crimen, asegura que jamás podría revelarlo debido al secreto que existe entre un abogado y su defendido.

“Si me hubiera dicho lo contrario tampoco te lo diría”, señaló.
Mangeri fue condenado a prisión perpetua por el crimen de Ángeles Rawson. El paso de los años, sin embargo, no modificó la mirada de quien lo defendió durante aquellas 15 jornadas de juicio. Tenca sigue sosteniendo que el ADN utilizado como una de las pruebas centrales no debió tener el valor que finalmente recibió y que, sin esa evidencia, la historia judicial del caso podría haber sido diferente.