Fernando Farré fue condenado a perpetua por el femicidio de Claudia Schaefer hace poco más de nueve años, pero Adrián Tenca no cambió de opinión: sigue pensando que el empresario era inimputable al momento de cometer el crimen.
En el recordado juicio la discusión nunca estuvo centrada en la autoría. Farré había asesinado a su esposa de 74 puñaladas y la estrategia de la defensa encabezada por Tenca pasó por intentar demostrar que, al momento del hecho, no podía comprender la criminalidad de sus actos o dirigir sus acciones.
“Lo sigo creyendo”, respondió Tenca al ser consultado sobre aquella postura. El letrado explicó que su convencimiento se apoyó en los exámenes psiquiátricos realizados durante la causa, en las circunstancias en las que se produjo el crimen y en lo que definió como una suerte de “brote psicótico” atravesado por Farré en ese momento.

El femicidio de Claudia Schaefer ocurrió el 21 de agosto de 2015 dentro del country Martindale, en Pilar. La mujer se había reunido allí con Farré para avanzar en cuestiones relacionadas con la separación cuando fue asesinada.
Frente a una autoría que no podía discutirse, Tenca concentró su estrategia en el estado mental del acusado.
Ahora, el penalista marca una diferencia que considera central para entender aquella postura: ser declarado inimputable no significa necesariamente padecer permanentemente un trastorno que resulte evidente para cualquier persona que converse con el acusado.
“La inimputabilidad no es un estadio permanente”, explicó a Newsdigitales. Lo que debía determinarse, según señaló, era cuál era la capacidad de Farré en el preciso momento en que asesinó a Schaefer, independientemente de cómo pudiera comportarse o expresarse antes o después.

Tenca incluso trazó una comparación con el caso de Cristian “Pity” Álvarez para explicar que existen dos discusiones diferentes: una es determinar si una persona era imputable al momento de cometer un hecho y otra, distinta, establecer si posteriormente está en condiciones psíquicas de afrontar un juicio.
En Farré, remarcó, la controversia era la primera.
Tenca sostiene que durante aquel proceso ocurrió algo más. Según el abogado, el jurado popular recibió una instrucción equivocada cuando llegó el momento de decidir sobre la imputabilidad de Farré.
Antes de que los jurados comenzaran a deliberar, el juez debía explicarles las reglas jurídicas que tenían que aplicar para alcanzar un veredicto. Entre ellas estaba la forma en que debían resolver el planteo realizado por la defensa sobre el estado mental del acusado.
Según Tenca, allí se produjo lo que directamente define como una “trampa”.
El cuestionamiento estuvo relacionado con la cantidad de votos necesarios para resolver la cuestión de la inimputabilidad. El abogado sostuvo que la explicación proporcionada a los integrantes del jurado no se correspondió con lo establecido legalmente.
“Al momento de decir ‘se necesitan tantos votos para que lo declaren inimputable’, les transmitió otra cosa”, recordó.
La discusión no terminó con la condena.
Tenca llevó posteriormente ese cuestionamiento ante Casación y asegura que allí consiguió que se reconociera que las instrucciones habían sido incorrectas, aunque esa decisión no significó la absolución de Farré ni modificó finalmente su condena a prisión perpetua.
“Lo gané en Casación. No la absolución, pero sí que le habían dado malas instrucciones”, explicó.
Tenca distingue el caso Farré de otras defensas resonantes que tuvo a su cargo. Con Jorge Mangeri, condenado por el crimen de Ángeles Rawson, discutió directamente la autoría y todavía sostiene que fue mal condenado. Con Farré, en cambio, no había margen para plantear que otra persona había cometido el femicidio.
Para el penalista, son dos formas completamente distintas de construir una defensa.
“Una cosa es acreditar que la persona no fue y otra cosa, si fue, tener que buscar otra alternativa”, explicó. Y agregó: “Un caso como el de Farré, en el cual la autoría no puede ser negada, lo que hay que buscar es la imputabilidad”.
En ese punto, asegura que nunca tuvo dudas sobre la estrategia elegida.
El jurado finalmente consideró a Farré responsable y la Justicia lo condenó a prisión perpetua. Sin embargo, Tenca sigue cuestionando tanto la conclusión sobre el estado mental de su entonces defendido como una parte del procedimiento que llevó al veredicto.
Años después, su posición permanece igual: está convencido de que Fernando Farré era inimputable cuando asesinó a Claudia Schaefer y asegura que volvería a asumir su defensa.