por Redacción NewsDigitales
Hernán "Sapito" Encina, exmediocampista con más de dos décadas en el fútbol argentino, volvió a Barrio Las Flores a los 43 años, su tierra natal en Rosario, y hoy trabaja como albañil junto a su papá
Encina disputó 366 partidos oficiales, marcó 28 goles y ganó dos títulos de la Primera B Nacional: con Rosario Central en 2013 y con Talleres de Córdoba en 2016.
Su carrera lo llevó por muchos equipos del país y también del exterior: Tecos y Atlas en México, Barcelona SC en Ecuador, Colón, Godoy Cruz, Gimnasia La Plata, Instituto, Olimpo e Independiente Rivadavia, entre otros. Cerró su etapa profesional a mediados de 2017 en Guaraní Antonio Franco.
Su recorrido tiene datos jugosos. En Instituto de Córdoba compartió plantel con un joven Paulo Dybala antes de que la Joya diera el salto a Europa.
Y en el Clásico Rosarino frente a Newell's, dejó su huella con dos goles: uno en 2001 y otro en 2013. Momentos que quedaron en la memoria de los hinchas canallas.
Retirado del profesionalismo, Encina eligió no alejarse jamás de sus orígenes. "Yo iba a otro lado, pero siempre terminaba en el barrio para estar con mi familia y mis amigos", contó en una entrevista reciente.

Ahora vive de manera estable en Barrio Las Flores, en el sur de Rosario, y comparte sus días entre el trabajo de albañil junto a su padre y su pasión por el fútbol amateur.
Sobre su nueva vida, dijo: "Estamos laburando de eso y me gusta". Formó parte del equipo "Los de Siempre", un plantel de veteranos donde comparte cancha con amigos del barrio y otros exfutbolistas.
También dedica tiempo a trabajar con los chicos del barrio, buscando mantenerlos alejados de la calle y ofrecerles el fútbol como herramienta de vida.
La historia del "Sapito" habla de identidad, de orgullo por los orígenes y de que la vida después del fútbol puede tener muchos capítulos. Un exprofesional que ganó títulos, hoy levanta paredes con su padre y sigue enamorado del juego que le dio todo.