06/09/2026 - Edición Nº1307

Deportes


Rosario

Jugó en Central, Colón, Godoy Cruz, Olimpo, Instituto, Gimnasia y terminó como albañil

06/09/2026 | Hernán "Sapito" Encina, exmediocampista, campeón con Rosario Central y Talleres, volvió a su tierra natal para ayudar a su papá en las construcciones.


por Redacción NewsDigitales


Hernán "Sapito" Encina, exmediocampista con más de dos décadas en el fútbol argentino, volvió a Barrio Las Flores a los 43 años, su tierra natal en Rosario, y hoy trabaja como albañil junto a su papá

Encina disputó 366 partidos oficiales, marcó 28 goles y ganó dos títulos de la Primera B Nacional: con Rosario Central en 2013 y con Talleres de Córdoba en 2016.

Su carrera lo llevó por muchos equipos del país y también del exterior: Tecos y Atlas en México, Barcelona SC en Ecuador, Colón, Godoy Cruz, Gimnasia La Plata, Instituto, Olimpo e Independiente Rivadavia, entre otros. Cerró su etapa profesional a mediados de 2017 en Guaraní Antonio Franco.

Un plantel con Dybala y goles en el clásico

Su recorrido tiene datos jugosos. En Instituto de Córdoba compartió plantel con un joven Paulo Dybala antes de que la Joya diera el salto a Europa.

Y en el Clásico Rosarino frente a Newell's, dejó su huella con dos goles: uno en 2001 y otro en 2013. Momentos que quedaron en la memoria de los hinchas canallas.

Retirado del profesionalismo, Encina eligió no alejarse jamás de sus orígenes. "Yo iba a otro lado, pero siempre terminaba en el barrio para estar con mi familia y mis amigos", contó en una entrevista reciente.


Encina con la camiseta de Gimnasia.

Ahora vive de manera estable en Barrio Las Flores, en el sur de Rosario, y comparte sus días entre el trabajo de albañil junto a su padre y su pasión por el fútbol amateur.

"Estamos laburando de eso y me gusta"

Sobre su nueva vida, dijo: "Estamos laburando de eso y me gusta". Formó parte del equipo "Los de Siempre", un plantel de veteranos donde comparte cancha con amigos del barrio y otros exfutbolistas.

También dedica tiempo a trabajar con los chicos del barrio, buscando mantenerlos alejados de la calle y ofrecerles el fútbol como herramienta de vida.

La historia del "Sapito" habla de identidad, de orgullo por los orígenes y de que la vida después del fútbol puede tener muchos capítulos. Un exprofesional que ganó títulos, hoy levanta paredes con su padre y sigue enamorado del juego que le dio todo.