06/09/2026 - Edición Nº1307

Internacionales

Régimen racial

Sudáfrica: 60 años del asesinato del principal arquitecto del apartheid

06/09/2026 | Hendrik Verwoerd fue apuñalado dentro del Parlamento en 1966, pero el sistema de segregación continuó durante casi tres décadas.



El primer ministro sudafricano Hendrik Verwoerd ingresó el 6 de septiembre de 1966 a la Cámara de la Asamblea, en Ciudad del Cabo, y se sentó en su banca. Dimitri Tsafendas, un mensajero del Parlamento, se acercó y lo apuñaló cuatro veces. El dirigente murió poco después, pero la estructura racista que había contribuido a construir permaneció en pie.

Verwoerd es recordado como el principal arquitecto político del apartheid. El sistema había sido formalizado por el Partido Nacional desde 1948, antes de que él llegara al gobierno. Como ministro de Asuntos Nativos y luego como jefe del Ejecutivo, convirtió la segregación en una red detallada de leyes, territorios, escuelas, permisos y castigos destinada a asegurar el dominio de la minoría blanca.

Su teoría de “desarrollo separado” presentaba la discriminación como organización cultural. En la práctica, clasificó a la población según categorías raciales, expulsó comunidades de zonas reservadas a blancos, restringió desplazamientos y negó ciudadanía efectiva a la mayoría negra. La educación fue diseñada para formar trabajadores subordinados y limitar sus oportunidades.

La violencia estatal no fue una consecuencia accidental, sino una herramienta necesaria para sostener aquel orden. Durante su gobierno ocurrió la masacre de Sharpeville de 1960, fueron prohibidos el Congreso Nacional Africano y el Congreso Panafricanista, y miles de opositores terminaron presos, exiliados o sometidos a vigilancia.


Un cartel reservaba instalaciones públicas exclusivamente para personas blancas, una imagen de la segregación institucionalizada que atravesó la vida cotidiana sudafricana durante el apartheid.

Una muerte que no cambió el sistema

Tsafendas había nacido en Mozambique y tenía ascendencia griega y africana. Por la legislación racial ocupaba una posición ambigua y había sufrido exclusiones, dificultades migratorias y problemas psiquiátricos. Las autoridades lo declararon incapaz de afrontar un juicio ordinario y lo mantuvieron encarcelado o internado hasta su muerte en 1999.

Durante décadas, la versión oficial redujo el homicidio a la acción inexplicable de un enfermo mental. Investigaciones posteriores recuperaron declaraciones en las que Tsafendas expresaba rechazo al apartheid y esperaba un cambio político. Reconocer esa motivación no transforma el crimen en un acto democrático ni resuelve los debates sobre su salud, pero muestra cómo el Estado controló también el relato.

John Vorster sucedió a Verwoerd y profundizó la represión. El apartheid terminó formalmente recién a comienzos de la década de 1990, después de protestas internas, resistencia armada, sanciones y negociaciones. Las elecciones de 1994 llevaron a Nelson Mandela a la Presidencia.


Nelson Mandela en 1994, el año en que se convirtió en el primer presidente negro de Sudáfrica tras las primeras elecciones democráticas multirraciales del país. Su llegada al poder simbolizó el final político del apartheid.

La fecha adquiere actualidad porque sobrevivientes y familiares de Sharpeville volvieron a reclamar compensaciones por daños nunca reparados plenamente. La democracia eliminó las leyes raciales, pero no borró la desigualdad territorial, económica y educativa creada durante generaciones.

A 60 años, el asesinato dentro del Parlamento recuerda una diferencia esencial: retirar al hombre que dirige un sistema no equivale a desarmar el sistema. Esa segunda tarea exigió décadas y continúa abierta en la distribución real de tierras, riqueza y oportunidades.