06/09/2026 - Edición Nº1307

Economía

Living de NewsDigitales

Camilo Tiscornia: “La frase no llego a fin de mes la escucho en Argentina desde que nací”

06/09/2026 | El economista analizó la inflación, el dólar, la actividad, los salarios y el crédito, y explicó por qué las elecciones serán determinantes para la economía.



El economista Camilo TiscorniaLiving de NewsDigitales, donde analizó el presente y las perspectivas de la economía argentina. La inflación, el dólar, la actividad, los salarios, el crédito y la morosidad fueron algunos de los temas de una conversación en la que también puso el foco sobre las elecciones de 2027 y la posibilidad de sostener el rumbo económico en un nuevo ciclo político.

—¿Cómo ves la dinámica de la inflación? ¿Es posible seguir bajándola?

—La inflación viene bien encaminada. No creo que se llegue a cero en agosto, pero lo importante es mantener una trayectoria descendente y creo que está en esa ruta.

La inflación puede mantenerse en niveles de 1% y pico, bajando un poco más, quizás en el verano subiendo un poco, y terminar el año en torno al 30%, un poco más abajo que el año pasado.

La experiencia de países que lucharon contra inflaciones altas muestra que converger a niveles internacionales, del 0,2% o 0,3% mensual, lleva mucho tiempo cuando venís de un proceso de alta inflación.

Los procesos más exitosos en términos de una baja rápida son los que fijan el tipo de cambio. Argentina lo hizo en los 90 con la Convertibilidad y logró una baja rápida y duradera de la inflación. Pero un esquema tan rígido te trae otros problemas, como pasó en los 90, cuando terminó en una crisis profunda.

Este Gobierno fue por un esquema distinto. El dólar está dentro de un régimen de flotación y el proceso puede ser más lento, pero se van dando pasos más firmes para que sea duradero. Para eso hay que tener consistencia fiscal y monetaria. Este Gobierno la tiene. El desafío es qué ocurre si cambia el ciclo político y si eso se mantiene o no.


Camilo Tiscornia durante su entrevista en el Living de NewsDigitales


—Con las intervenciones del Banco Central, ¿el dólar está realmente libre o hay una administración del tipo de cambio?

—Libre completamente no, porque todavía tenemos cepo. No hay una liberación completa del mercado cambiario, aunque sí hay mucha libertad.

Cuando tenés un esquema de controles de cambios aparecen distintos tipos de cambio, por eso existen el blue, el MEP y el contado con liquidación. Pero hoy las brechas entre ellos son chicas.

Hay bastante libertad, aunque no es total. Lo que no tiene el Banco Central es un compromiso explícito con un determinado nivel del tipo de cambio o con una trayectoria, como ocurría antes de firmar el acuerdo con el FMI, cuando había subas del 2% mensual.

Ahora hay un esquema de flotación con bandas. Eso tampoco quiere decir que no pueda existir una “flotación sucia”. Pero hay bastante flotación y, obviamente, en un país como Argentina, que tiene una historia muy particular con el dólar y que todavía no cuenta con un stock de reservas muy grande, es razonable que el Gobierno quiera ponerle un ojo al tipo de cambio.

—El año que viene es electoral y el Gobierno presentó un programa financiero para mostrar que tendrá dólares. ¿El riesgo cambiario sigue latente?

—Argentina está atravesando un cambio profundo en las fuentes de dólares que puede tener, sobre todo por el comercio. Energía y minería son sectores que hace 20 años no estaban en el radar y hoy están aportando una nueva fuente de divisas muy fuerte. Eso es un factor estabilizador del tipo de cambio.

Este año vamos a terminar con un superávit comercial cercano a los US$20.000 millones, que es un récord, y todo apunta a que el saldo comercial de estos sectores va a ser más grande a lo largo del tiempo.

Es una transformación estructural de la economía argentina. Muchas veces llegamos a elecciones con un déficit muy grande en la parte externa, que termina siendo un factor desestabilizador. No parece que vaya a ser el caso el año que viene, incluso si los precios internacionales son menores.

Para un año electoral es un factor fuerte. Te puede ayudar a que alguien diga: “Hay muchos dólares, quizás no tengo que salir corriendo a comprar dólares”.

¿Va a haber más demanda de dólares el año que viene? Sí. Pero la intensidad va a estar acotada por lo comercial y va a depender mucho del escenario político.


Camilo Tiscornia durante su entrevista en el Living de NewsDigitales

—La actividad muestra sectores que crecen y otros que no. ¿Es sostenible esta dinámica si la industria, el comercio o la construcción tienen dificultades para arrancar?

—Lo que hay es una gran diversidad y las estadísticas oficiales no siempre pueden reflejarla. ¿Qué es la industria? Cuando mirás las estadísticas de la industria manufacturera, adentro tenés un montón de rubros que no tienen nada que ver unos con otros. Lo que tienen en común es un proceso de manufactura, pero las realidades son distintas. Hoy la diversidad es más relevante que nunca para analizar la economía.

Lógicamente hay un cambio muy fuerte en la política económica, probablemente el más importante de los últimos 20 años. Macri intentó cambiar algunas cosas, pero no prosperó y hubo una vuelta atrás. Con el kirchnerismo hubo otra política económica. Hoy es distinto.

Esto tiene impacto sobre un montón de empresas. Creo que incluso hay que hablar de empresas y no solamente de un sector o una rama industrial. Hay empresas industriales a las que les va bien y otras a las que les va mal.

Si mirás el agregado, el PIB está prácticamente quieto. Algunos sectores van bien y otros no tanto, y hay empresas que están mejor que otras.

Para que el proceso sea sostenible, lógicamente, el agregado tiene que crecer. Hoy hay algo bastante balanceado. El riesgo y la imagen que aparece son nuevamente los 90: que no haya suficiente desarrollo de algunos sectores, que eso termine impactando sobre el empleo y genere una crisis social.

Hasta el momento, cuando uno mira la evolución del empleo, si bien no es positiva, tampoco hubo un deterioro tan grande. La tasa de desempleo se mantiene alrededor del 7% u 8%. Por ahora veo un proceso de transición que va a continuar un tiempo más y que, con el tiempo, debería dar lugar a una recuperación más fuerte.

—¿Hay un problema salarial? Hay convenios que recuperaron algo, pero otros trabajadores quedaron atrás, especialmente los públicos.

La frase “no llego a fin de mes” la escucho en Argentina desde que nací. Masivamente la gente siempre dice que la plata no alcanza. ¿Por qué? Porque los últimos 50 años de Argentina fueron muy malos. Cuando comparás al país con el resto del mundo, Argentina quedó retrasada. Hay un problema estructural de mucho tiempo, no es solamente algo del Gobierno actual.

Lamentablemente, ese problema estuvo enmascarado por administraciones anteriores que, para compensarlo, atrasaron los servicios públicos y generaron una mejoría transitoria. Este Gobierno tuvo que solucionar eso.

Cuando mirás la evolución del salario hubo una baja muy fuerte en 2024 que todavía no llegó a recuperarse completamente.

Es una puesta al día, el tipo de corrección que hay que hacer después del populismo. Es lamentable, pero es así. Gran parte de ese atraso está corregido, aunque todavía queda.

Para que exista una mejora genuina de los salarios, la economía tiene que crecer mucho más de lo que está creciendo actualmente.

—El crédito es fundamental para que la economía crezca, pero aumentó la morosidad. ¿Cuál es tu diagnóstico?

—El crédito tiene un papel fundamental en cualquier política económica. El problema es que te enfrentás con la realidad de Argentina, un país con una enorme incertidumbre regulatoria.

Cualquiera que quiera prestar se va a querer cubrir. Una tasa de interés alta refleja esa desconfianza hacia el futuro, porque existe el riesgo de no cobrar una acreencia por inflación, devaluación u otros factores.

Para tener crédito disponible necesitás generar confianza en que el esquema se va a mantener.

El crédito es fundamental. Por eso la urgencia del Gobierno con la Ley de Inocencia Fiscal y con tratar de reforzar ese proceso, porque de esa forma podría mejorar el crédito. Pero no es fácil convencer al argentino y, además, está trabado por el proceso político del año que viene.

En cuanto a la morosidad, está vinculada con el aumento de las tasas de interés del año pasado. Eso te genera la mora que vemos ahora y termina restringiendo el crédito y el consumo.

Por algunas señales que estoy viendo, me da la sensación de que los bancos están refinanciando y, de a poco, empezando a ofrecer nuevamente financiamiento. Creo que el crédito va a volver a ser protagonista.


Camilo Tiscornia en el living de NewsDigitales

—Caputo dice que vienen “los mejores 18 meses”. ¿Coincidís?

—Argentina tiene una oportunidad enorme por delante. Los últimos 50 años fueron dramáticamente malos y creo que los profundos desequilibrios macroeconómicos fueron un componente fundamental.

El origen se lo pongo al déficit fiscal, que deriva en desorden monetario, y a la restricción externa y la falta de dólares. Algunos ven esto último como algo impuesto, pero también es producto de malas políticas fiscales y monetarias que terminan condicionando el frente externo.

Estas cuestiones limitaron el desempeño macroeconómico argentino durante los últimos 50 años.

Ahora estamos en una situación única. Hay sectores que permiten aliviar la situación externa y, ni hablar, si se genera suficiente confianza para que los argentinos vuelquen sus dólares al sistema financiero local y puedan financiar proyectos de largo plazo.

En la parte fiscal hubo un borrón y cuenta nueva. El Gobierno tiene una convicción enorme de que debe mantener el orden fiscal y pareciera existir cierta conciencia dentro de la política de que el descontrol fiscal del pasado no se puede repetir en Argentina.

Estamos ante una oportunidad única. Pero para que dé resultados en el futuro va a depender de la política. Por eso las elecciones del año que viene son importantes.

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