Emitido entre 1999 y 2000 por la pantalla de Canal 13, Vulnerables no solo fue uno de los unitarios más aclamados de la productora de Adrián Suar, sino también una obra pionera que puso a la salud mental, el psicoanálisis y la fragilidad emocional en el centro de la escena televisiva argentina.
Bajo los guiones de Mario Segade y Gustavo Belatti, y con una dirección impecable a cargo de Daniel Barone y el propio Suar, la ficción logró cautivar al público mostrando la intimidad pura de las sesiones de terapia de grupo. El sostén de esto era un elenco de lujo que acompañaba en todo momento.
La historia se estructuraba alrededor de un grupo de análisis colectivo coordinado por el Dr. Guillermo Segura, un psicólogo brillante pero atravesado por sus propias fisuras personales. Cada episodio combinaba la tensión dinámica de la ronda de terapia con el recorrido de la vida privada de cada paciente, donde las patologías cobraban forma cotidiana.
El mayor pilar del ciclo residió en la interpretación descollante de un reparto de lujo:
Jorge Marrale (Dr. Guillermo Segura): El analista que guiaba al grupo mientras lidiaba con sus propios laberintos familiares.
Inés Estévez (Jimena Soria): Una mujer atrapada en un rol infantil por la manipulación y sobreprotección asfixiante de su madre (Leonor Manso).
Alfredo Casero (Roberto Chitti): En una de sus mejores actuaciones dramáticas, interpretó a un fletero de barrio con enormes inhibiciones para vincularse con las mujeres.
Damián de Santo (Gonzalo): Un joven de clase alta sumido en adicciones alcohólicas y de sustancias, presionado por la tóxica dinámica de sus padres.
Soledad Villamil (Cecilia): Una paisajista independiente con severas dificultades para establecer relaciones afectivas sanas y profundizar sus vínculos orgásmicos.
Gustavo Garzón (Antonio) y Sandra Mihanovich (Alejandra): Quienes encarnaron a un fotógrafo atrapado entre su trabajo en la morgue y un vínculo opresivo, y a una mujer fóbica recluida por secretos del pasado, respectivamente.
Para la segunda temporada, la historia renovó fuerzas con incorporaciones históricas, destacándose Alfredo Alcón como Leopoldo (un hombre acomodado que pierde su fortuna en el juego) y Nicolás Cabré como su hijo psicólogo. Con un tono crudo pero profundamente empático, Vulnerables cosechó múltiples Premios Martín Fierro y consolidó el sello distintivo de los unitarios de Polka al animarse a retratar el malestar subjetivo sin filtros.