08/09/2026 - Edición Nº1309

Política

Reunión con CFK

La carta de Francisco y una remera de La Cámpora: qué pasó el 8 de septiembre de 2013

08/09/2026 | Hace exactamente 12 años, Bergoglio le escribía una carta de puño y letra a la entonces presidenta. Los particulares regalos.



Hace exactamente 12 años, el 8 de septiembre de 2014, una carta escrita a mano por el papa Francisco dirigida a Cristina Kirchner ocupaba el centro de la escena política argentina.

La misiva, redactada personalmente por Jorge Bergoglio, tenía un objetivo concreto: invitar a la entonces presidenta a compartir un almuerzo privado en la Residencia de Santa Marta, en el Vaticano.

Cristina Kirchner no tardó en responder. Ese mismo día hizo pública la carta a través de sus redes sociales y confirmó su asistencia con una breve frase que rápidamente trascendió: "Claro que sí".

La invitación también tenía un componente personal. Francisco aprovechó la carta para referirse a la salud de la madre de Cristina, Ofelia Wilhelm, quien había sido internada semanas antes.

Cristina Kirchner y el papa Francisco en la reunión del 20 de septiembre de 2013

La carta manuscrita que llegó a Cristina Kirchner

La misiva llevaba fecha del 4 de septiembre de 2014 y fue entregada personalmente a Cristina Kirchner por el dirigente justicialista Eduardo Valdés.

El entonces secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, fue quien informó públicamente la existencia de la invitación y dio a conocer su contenido.

El Papa comenzaba agradeciendo los saludos que había recibido de la mandataria y, de inmediato, incorporaba una referencia familiar: "En primer lugar le agradezco sus saludos y los retribuyo. Sigo rezando por la salud de su mamá".

Después aparecía el motivo central de la carta. Francisco sabía que Cristina estaría próximamente en Nueva York para participar de la Asamblea General de las Naciones Unidas y aprovechó la cercanía geográfica para proponerle una visita a Santa Marta.

"Sé que alrededor del 20 estará cerca de aquí o al menos más cerca que desde Buenos Aires. Para mí sería un gusto si aceptara pasar por Santa Marta para el almuerzo del 20", escribió.

El tono de la carta era personal y distendido. Francisco también hizo referencia a las actividades que había desarrollado durante esos días, entre ellas el partido interreligioso por la paz y un encuentro de Scholas.

"Estos días fueron muy movidos debido tanto al partido interreligioso por la paz como al Encuentro de Scholas, que salió bien. Los argentinos se hicieron notar", señaló.

El cierre también tuvo un tono íntimo: "Le pido, por favor, que no se olvide de rezar por mí. Que Jesús la bendiga y la Virgen Santa la cuide". Y terminó con un "Cordialmente, Francisco".

La respuesta de Cristina: "Claro que sí"

La entonces presidenta decidió hacer pública la carta pocas horas después.

Cristina Kirchner publicó una fotografía de la misiva en su cuenta oficial de Twitter y confirmó inmediatamente que aceptaba la invitación. La respuesta fue breve: "Claro que sí".

El gesto fue interpretado en aquel momento como una muestra de cercanía entre ambos y como una nueva instancia de diálogo directo entre el pontífice argentino y la presidenta.

El contexto: un nuevo encuentro entre Francisco y Cristina

La invitación llegaba después de varios encuentros entre ambos desde que Jorge Bergoglio había sido elegido Papa en marzo de 2013.

Para Cristina Kirchner, además, el almuerzo formaba parte de una gira internacional de importancia política.

La presidenta tenía previsto viajar a Estados Unidos para participar de la 69ª Asamblea General de las Naciones Unidas y de una reunión del Consejo de Seguridad.

El encuentro con Francisco estaba programado para el 20 de septiembre de 2014, antes de la llegada de Cristina a Nueva York.

La agenda presidencial contemplaba reuniones con dirigentes sindicales internacionales y empresarios, además de su intervención ante la Asamblea General de la ONU.

El almuerzo a solas en Santa Marta

La invitación finalmente se concretó. El 20 de septiembre, Cristina Kirchner llegó a la Residencia de Santa Marta, donde fue recibida por Francisco. El encuentro incluyó un almuerzo a solas entre ambos y constituyó el cuarto encuentro entre la presidenta argentina y el Papa desde el comienzo de su pontificado.

La reunión tuvo una particularidad: a diferencia de otras actividades oficiales, el eje estuvo puesto en una conversación directa entre ambos.

La presidenta llegó acompañada por una numerosa comitiva integrada por funcionarios, legisladores y dirigentes políticos. Entre ellos estaban el entonces presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez; el canciller Héctor Timerman; Carlos Zannini; Oscar Parrilli; Alfredo Scoccimarro y el vicegobernador bonaerense Gabriel Mariotto.

También formaron parte de la delegación dirigentes de La Cámpora, como Eduardo "Wado" De Pedro, Andrés "Cuervo" Larroque, José Ottavis y Hernán Reibel, además de la entonces diputada Victoria Montenegro y el dirigente radical Leandro Santoro.

Los regalos que intercambiaron Francisco y Cristina

El encuentro también estuvo acompañado por un intercambio de regalos.

Cristina Kirchner llevó al Vaticano distintos presentes vinculados con la cultura y las tradiciones argentinas. Entre ellos había cuadros de artistas argentinos, miel producida en Chaco y una escultura de la Virgen Desatanudos, una advocación particularmente vinculada con Francisco.

También le entregó una imagen de Eva Perón, un cuadro de Francisco inspirado en el estilo de Andy Warhol y un retablo con fileteado porteño y una imagen de la Virgen de Luján.

Uno de los momentos más curiosos se produjo cuando la presidenta le mostró al Papa una pieza de orfebrería que originalmente estaba destinada a ella. Según relató Cristina en aquel momento, le había cambiado la identificación antes de entregársela y le comentó, en tono de complicidad: "Le cambié la chapita, decía para Cristina".

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