El mercado de combustibles en Argentina se tensiona una vez más por nuevas escaladas en el conflicto en Medio Oriente. El precio internacional del crudo volvió a trepar, retornando a la zona de USD 100 el barril, tensionando el precio doméstico.
Asimismo, el consumo de naftas y gasoil sigue mostrando números negativos, lo que acota las posibilidades de trasladar los incrementos al surtidor.
Por último, si bien el gobierno pospuso una vez más la actualización del Impuesto a los Combustibles, tampoco tiene margen para bajarlo, dada la delicada situación fiscal. Desde la asunción de Javier Milei, se triplicó el peso de los impuestos en el valor del surtidor.
El barril Brent cerró este lunes 7 de septiembre a USD 97,31, 7,5% por encima de una semana atrás, acercándose a la zona de los USD 100.

Este precio está muy por encima del valor al que actualmente se comercializa la nafta en surtidor.
Según estimaciones privadas, el “buffer”, el nombre elegante con que Horacio Marín, titular de YPF, nombró al acuerdo de precios realizado a principios de abril, se realizó con un barril a USD 84.
Mientras el barril esté por encima de ese valor, seguimos en la etapa “YPF te ayuda”, es decir, la compañía vende la nafta por debajo del precio internacional, esperando recuperar cuando termine el conflicto.

El problema es que el buffer era una solución temporal, asumiendo que el conflicto terminaba prontamente. Pero ya pasaron 3 meses de dicha previsión.
Si el “acuerdo” no se rompe aún, es porque no hay margen en el consumo para trasladar la suba internacional. Una baja en las cantidades no compensaría el alza en los precios.
De acuerdo con los últimos datos oficiales de la Secretaría de Energía procesados por la consultora Politikon Chaco, las ventas al público se desplomaron un 6,4% interanual en julio, arrastradas por una caída generalizada en 21 de las 24 jurisdicciones del país.
Es el sexto mes consecutivo de reducción de consumo de combustibles. La baja fue mayor en naftas (-7,4%) que en gasoil (-5,1%).
Cuando se analiza el panorama completo de los primeros siete meses de 2026, la tendencia negativa se consolida. En el acumulado del año, el consumo se retrajo 2,1% respecto al mismo período de 2025, con una baja mayor en gasoil (-2,3%) que en nafta (-1,9%).

En lo que va del 2026, la nafta súper aumentó un 31%: de $1.566 a principios de año, a $2.059 en este comienzo de septiembre.
Los combustibles se movieron por encima de la inflación, que acumula un 19,3% a julio de este año.

Pero, además, se incrementó la presión impositiva: el impuesto a los combustibles trepó 1.387% desde la asunción de Milei, frente a una inflación de 329%, de acuerdo con datos del Instituto Argentina Grande (IAG).
Así, en términos reales, el impuesto aumentó 240%, esto es, se más que triplicó.
Esto implica que aumentó el peso del impuesto en cada litro de nafta: pasó de representar el 8,9% (noviembre 2023) al 20,1% en agosto de 2026.

Si bien la suba que correspondía del tributo a principios de septiembre, fue pospuesta para octubre, el gobierno no tiene margen para bajarlo y reducir la presión sobre el surtidor.
El Impuesto a los Combustibles, junto con las retenciones, son los únicos dos tributos que mejoraron su recaudación en 2026 en relación con 2023.
En términos reales, el Impuesto a los Combustibles mejoró 91,2% la recaudación en 2026 respecto a 2023, mientras que la recaudación total mermó 10,3%.
