La reina Isabel II inauguró el puente del Severn el 8 de septiembre de 1966 y estableció una conexión directa por carretera entre Inglaterra y Gales. La estructura, suspendida sobre el estuario que separa ambos territorios, reemplazó un cruce lento y dependiente de transbordadores por una ruta continua capaz de transformar viajes, comercio y distribución industrial.
Antes de su apertura, los automovilistas debían utilizar un ferry entre Aust y Beachley o desviarse muchos kilómetros hacia Gloucester. El nuevo paso acercó el sur galés a Bristol y Londres, y se incorporó a la autopista M4, principal corredor entre la capital británica y las ciudades de Cardiff y Swansea.

El proyecto fue también un laboratorio de ingeniería. Su tramo principal alcanza 988 metros y la plataforma utilizó una caja de acero de perfil aerodinámico, más ligera que las pesadas cubiertas reticuladas habituales en grandes puentes colgantes. La forma fue diseñada para reducir la resistencia del viento y evitar oscilaciones peligrosas, una preocupación central desde el colapso del puente estadounidense de Tacoma Narrows en 1940.
La construcción comenzó en 1963 y exigió trabajar sobre un estuario conocido por sus fuertes mareas y corrientes. Además del vano suspendido, el sistema incluyó viaductos y el puente sobre el río Wye. La ceremonia de 1966 presentó la obra como señal de modernización en una época de expansión de autopistas y crecimiento del transporte automotor.

El éxito elevó rápidamente el tránsito por encima de las previsiones iniciales. Camiones, turistas y trabajadores utilizaron la nueva vía, mientras las economías de ambos lados quedaron más integradas. Con los años aparecieron congestión, reparaciones y problemas de corrosión en los cables principales. Las intervenciones de refuerzo permitieron conservar la estructura, pero también demostraron que una obra monumental necesita mantenimiento continuo.
En 1996 se abrió un segundo cruce, hoy llamado puente Príncipe de Gales, para absorber el aumento de vehículos. La ruta principal de la M4 fue trasladada allí y el paso original quedó dentro de la M48. En diciembre de 2018, el gobierno eliminó los peajes en ambas conexiones, terminando con una política que había generado décadas de discusión sobre su impacto económico en Gales.
El valor del primer puente no desapareció cuando dejó de ser el corredor dominante. Continúa funcionando, ofrece una alternativa esencial ante cierres y conserva importancia histórica por su diseño. Sus soluciones aerodinámicas influyeron en estructuras posteriores y ayudaron a consolidar el uso de plataformas de caja metálica.
A 60 años, el cruce recuerda que la infraestructura modifica más que un mapa. Redujo una frontera física, reorganizó empresas y convirtió recorridos inciertos en desplazamientos cotidianos. La distancia entre Inglaterra y Gales no cambió en kilómetros, pero desde 1966 dejó de medirse por la espera de un barco.